INNOSANSA: bioeconomía en el olivar
INNOSANSA: proyecto de bioeconomía circular
Durante décadas, los restos y la materia orgánica desechada derivada de la producción agrícola se han visto como un problema incómodo. Algo que había que retirar, almacenar o gestionar con el menor coste posible. Sin embargo, en los últimos años está empezando a abrirse paso una idea diferente y mucho más prometedora: los ‘residuos’ no son el final de un proceso, sino el principio de otro.
Lo que encontrarás aquí
- INNOSANSA: proyecto de bioeconomía circular
- ¿Qué es la sansa y por qué es importante?
- INNOSANSA: innovación con raíces en el territorio
- Potenciando la bioeconomía circular
- Impacto ambiental: menos residuos, más soluciones
- Impacto económico: nuevas oportunidades para el mundo rural
- Impacto social: conocimiento, empleo y cohesión territorial
- Invertir en innovación es invertir en bienestar
- Mirar al futuro con realismo y ambición
El proyecto INNOSANSA nace precisamente de esa mirada. Una iniciativa impulsada desde el Clúster Bioenergia Catalunya, que pone el foco en la valorización de la sansa de oliva, uno de los subproductos más abundantes del sector oleícola, para transformarla en nuevas oportunidades ambientales, económicas y sociales.
¿Qué es la sansa y por qué es importante?
La sansa es el subproducto que queda tras extraer el aceite de oliva. En territorios con fuerte actividad oleícola, como muchas zonas rurales de España, se generan grandes cantidades cada año. Tradicionalmente, su gestión ha supuesto costes, dificultades logísticas y, en algunos casos, impactos ambientales.
INNOSANSA parte de una idea sencilla pero poderosa: si ese subproducto existe, ¿por qué no aprovecharlo mejor? ¿Por qué no convertirlo en un recurso útil que genere valor local en lugar de materia de la que deshacerse?
INNOSANSA: innovación con raíces en el territorio
INNOSANSA no es un proyecto aislado ni experimental en un laboratorio lejano. Es una iniciativa con los pies en la tierra, impulsada por cooperativas agrarias, entidades del sector energético y centros de conocimiento, con un objetivo claro: demostrar que la bioeconomía circular es viable, útil y necesaria.
Bajo la coordinación del Clúster Bioenergia Catalunya, el proyecto reúne a cooperativas del sector oleícola y agroalimentario que conocen bien el territorio, los ritmos del campo y las necesidades reales de los agricultores. A ellas se suman perfiles técnicos e investigadores que aportan conocimiento para explorar nuevas formas de aprovechar la sansa (orujo): producción de energía renovable, obtención de bioproductos o desarrollo de nuevos modelos de negocio.
Potenciando la bioeconomía circular
A menudo hablamos de bioeconomía circular como si fuera algo complicado. Pero, en el fondo, su lógica es muy fácil de entender: cerrar los ciclos, aprovechar mejor lo que ya tenemos y reducir el desperdicio.
En lugar de un modelo lineal de “extraer, producir y tirar”, la bioeconomía propone reutilizar, transformar y devolver valor al sistema. INNOSANSA aplica exactamente esta lógica al mundo del olivar.
Lo que antes era materia que se desechaba pasa a ser una materia prima. Lo que antes generaba costes puede generar ingresos. Y lo que antes se veía como un problema ambiental se convierte en una solución climática y energética.
Impacto ambiental: menos residuos, más soluciones
Uno de los grandes valores de proyectos como INNOSANSA es su impacto ambiental positivo. Aprovechar la sansa significa reducir acumulaciones de residuos, minimizar riesgos de contaminación y avanzar hacia una gestión más sostenible de la materia orgánica.
Además, cuando estos subproductos se destinan a producir energía renovable, se contribuye a reducir el uso de combustibles fósiles y las emisiones asociadas. No se trata solo de generar energía, sino de hacerlo a partir de recursos locales y renovables, cerrando ciclos y reduciendo dependencias externas.
En un contexto de crisis climática, este tipo de soluciones no son un lujo. Son parte de la respuesta.
Impacto económico: nuevas oportunidades para el mundo rural
La innovación no solo tiene efectos ambientales positivos. También transforma la economía, especialmente en zonas rurales. INNOSANSA abre la puerta a nuevas fuentes de ingresos para cooperativas y agricultores, diversificando una actividad que tradicionalmente ha dependido casi en exclusiva de la venta del aceite.
Valorizando subproductos, se crean nuevas cadenas de valor, se impulsa la inversión en tecnología y se generan oportunidades empresariales ligadas al territorio. Esto significa más resiliencia económica, menos dependencia de mercados volátiles y mayor capacidad para afrontar crisis futuras.
Invertir en innovación no es gastar dinero. Es invertir en estabilidad y futuro.
Impacto social: conocimiento, empleo y cohesión territorial
Otro aspecto clave de INNOSANSA es su dimensión social. Este tipo de proyectos generan empleo cualificado, fomentan la colaboración entre sectores y refuerzan el papel de las cooperativas como agentes de transformación local.
Además, acercan la innovación al territorio. No se trata de importar soluciones externas, sino de construir conocimiento desde dentro, combinando saber tradicional y ciencia aplicada.
Cuando la innovación se arraiga en el territorio, no solo crea empleo. También genera orgullo, identidad y sentido de pertenencia. Demuestra que el mundo rural no es un espacio atrasado, sino un lugar donde se pueden liderar soluciones avanzadas para los grandes retos del siglo XXI.
Invertir en innovación es invertir en bienestar
Proyectos como INNOSANSA nos recuerdan algo fundamental: la innovación no es solo tecnología, es una herramienta para mejorar la vida de las personas. Mejorar la gestión de los residuos y materias primas, fortalecer la economía local, reducir impactos ambientales y crear empleo digno son beneficios que nos afectan a todos.
La transición energética y la bioeconomía no pueden construirse solo desde grandes infraestructuras o decisiones lejanas. Necesitan proyectos concretos, visibles, comprensibles y conectados con la realidad cotidiana de los territorios.
Mirar al futuro con realismo y ambición
INNOSANSA no pretende ser una solución mágica ni inmediata. Es un paso más en un camino que requiere tiempo, colaboración y aprendizaje continuo. Pero es un paso firme en la buena dirección.
Demuestra que invertir en innovación tiene sentido, que la cooperación entre cooperativas, clústeres y centros de conocimiento funciona, y que la bioeconomía puede ser una herramienta real de transformación ambiental, económica y social.