La base de toda vida en nuestro planeta (Día Mundial Del Suelo)
Cada 5 de diciembre se celebra el Día Mundial del Suelo, una fecha que la FAO impulsa desde 2014 para recordarnos una verdad que suele pasar desapercibida: sin suelo no hay comida, ni agua limpia, ni biodiversidad, ni clima estable… ni futuro.
Lo que encontrarás aquí
- El suelo: un universo vivo bajo nuestros pies
- Estado actual de los suelos: un recurso al límite
- Las grandes amenazas actuales del suelo
- Prácticas positivas para conservar y mejorar el suelo
- El digestato: el biofertilizante que devuelve vida al suelo
- Biogás: energía verde y suelos más vivos
- Día Mundial del Suelo: una llamada a la acción desde el sector del biogás
- Conclusión: el suelo es vida y necesita aliados
- 25 curiosidades fascinantes sobre el suelo
En un momento en el que hablamos de transición energética, gases renovables, economía circular o descarbonización, es fácil que el suelo quede relegado a un segundo plano. Pero el suelo está vivo, respira, almacena carbono, produce alimentos y sostiene los ecosistemas. Y sobre todo: es un recurso finito y frágil. Tarda miles de años en formarse… y solo unos pocos en degradarse.
En esta entrada analizamos por qué el suelo es esencial para la vida, cuál es su estado real, qué amenazas enfrenta hoy y cómo el biogás y los biofertilizantes derivados del digestato, pueden convertirse en aliados clave para recuperarlo y protegerlo (agricultura regenerativa)
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El suelo: un universo vivo bajo nuestros pies
Aunque a menudo lo vemos como “tierra” sin más, el suelo es uno de los ecosistemas más complejos del planeta. En un puñado de suelo fértil pueden vivir más microorganismos que seres humanos en la Tierra: bacterias, hongos, arqueas, lombrices, protozoos, nematodos… todos formando una especie de superorganismo que regula los ciclos del carbono y del nitrógeno, que descompone la materia orgánica y que permite que las plantas crezcan.
El suelo:
- Produce el 95% de los alimentos que consumimos.
- Almacena más carbono que la vegetación y la atmósfera juntas, clave para mitigar el cambio climático.
- Filtra y almacena agua, recargando acuíferos y reduciendo inundaciones.
- Mantiene la biodiversidad a través de millones de interacciones biológicas.
Sin embargo, a pesar de su importancia… lo damos por hecho.
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Estado actual de los suelos: un recurso al límite
El diagnóstico global es claro: los suelos están en crisis. Según la FAO:
- Un tercio de los suelos del planeta está degradado.
- Hasta un 90% podría estarlo en 2050 si no actuamos.
- Europa pierde cerca de 1.000 millones de toneladas de suelo fértil al año.
- La erosión, la contaminación y el agotamiento orgánico avanzan más rápido que nuestra capacidad de regenerarlo.
En España, la situación tampoco es halagüeña:
- El 75% del territorio está amenazado por desertificación.
- Los suelos agrícolas han perdido buena parte de su carbono orgánico, imprescindible para su fertilidad.
- Zonas intensivas en agricultura presentan problemas crecientes de compactación, salinización y degradación microbiana.
Todo ello genera una tormenta perfecta: peores cosechas, menos resiliencia frente a sequías y mayor vulnerabilidad frente al cambio climático.
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Las grandes amenazas actuales del suelo
Hoy los suelos se enfrentan a un conjunto de presiones que, combinadas, aceleran su degradación.
✓ Erosión y pérdida de materia orgánica
El laboreo intensivo, la falta de cubiertas vegetales y el abandono de prácticas tradicionales provocan que los suelos pierdan cada año millones de toneladas de materia orgánica, su “motor biológico”.
✓ Contaminación agrícola y urbana
El abuso de fertilizantes sintéticos y pesticidas altera el equilibrio microbiano, acidifica el suelo y lo hace más dependiente de insumos externos.
✓ Sobreexplotación agrícola
El monocultivo continuo impide la recuperación natural del suelo, reduce la biodiversidad y agota nutrientes esenciales.
✓ Compactación
El paso reiterado de maquinaria pesada limita la infiltración del agua y dificulta el desarrollo de raíces.
✓ Desertificación y cambio climático
Sequías más prolongadas, lluvias torrenciales y olas de calor extremas impactan directamente en la capacidad productiva del suelo.
✓ Subestimación del problema
Quizás el peor enemigo: falta de conciencia. El suelo no suele asociarse a la transición energética ni a la economía circular, pese a su papel central en ambas.
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Prácticas positivas para conservar y mejorar el suelo
Afortunadamente, existen soluciones conocidas y eficaces para revertir esta tendencia. Entre ellas:
- Agricultura regenerativa
Promueve la mejora del suelo mediante rotaciones, cubiertas vegetales, pastoreo racional y no laboreo.
- Aporte de materia orgánica
Restituye carbono y nutrientes, aumenta la biodiversidad microbiana y mejora la retención de agua.
- Reducción de insumos químicos
Evita la alteración del pH, protege la vida microbiana y reduce la dependencia de fertilizantes sintéticos importados.
- Uso eficiente del agua
El riego localizado, las sondas y la monitorización del suelo reducen la presión hídrica y evitan la salinización.
- Economía circular en el campo
Aquí entra en juego un actor clave: el biogás y el digestato, dos pilares de un nuevo modelo de agricultura más sostenible.
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El digestato: el biofertilizante que devuelve vida al suelo
Cuando hablamos de plantas de biogás solemos centrarnos en la energía renovable que producen. Sin embargo, uno de sus grandes tesoros suele pasar desapercibido: el digestato, el resultado de la digestión anaerobia de residuos orgánicos.
El digestato es:
- Un biofertilizante natural rico en nitrógeno, fósforo y potasio.
- Un material estable, higienizado y homogéneo, apto para uso agrícola.
- Una fuente de carbono orgánico, esencial para recuperar la fertilidad del suelo.
- Una herramienta real para reducir fertilizantes sintéticos y mejorar la resiliencia del sistema agrario europeo.
De hecho, numerosos estudios demuestran que:
- Mejora la estructura del suelo, aumentando su esponjosidad.
- Activa la microbiología, base de la fertilidad a largo plazo.
- Incrementa la capacidad de retención de agua, clave en un clima cada vez más seco.
- Restituye nutrientes de forma lenta y sostenida, reduciendo pérdidas por lixiviación.
- Cierra el ciclo de los residuos, convirtiendo estiércoles, purines y fracciones orgánicas en un producto útil y valioso.
El digestato no es solo un fertilizante: es una herramienta de restauración de suelos.
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Biogás: energía verde y suelos más vivos
El papel del biogás en la protección del suelo va mucho más allá del digestato. Representa un cambio de paradigma:
- Transforma residuos en recursos, en lugar de acumularlos o gestionarlos de forma contaminante.
- Reduce las emisiones asociadas a la descomposición no controlada de residuos orgánicos.
- Permite a las explotaciones agroganaderas cerrar ciclos y mejorar la sostenibilidad económica y ambiental.
- Impulsa la economía circular rural, generando empleo y mejorando la gestión de estiércoles y restos agrícolas.
Pero sobre todo contribuye a una visión clave: si queremos un sistema alimentario resiliente, necesitamos suelos vivos. Y si queremos suelos vivos, necesitamos soluciones circulares basadas en biogás y biofertilizantes.
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Día Mundial del Suelo: una llamada a la acción desde el sector del biogás
El Día Mundial del Suelo nos recuerda que proteger el suelo no es un debate técnico, sino una cuestión de supervivencia. Y el sector del biogás tiene la oportunidad —y la responsabilidad— de situarse en el centro de esta conversación.
En un país donde:
- existe un enorme potencial de residuos orgánicos,
- hay un déficit crítico de carbono orgánico en los suelos, y
- la agricultura busca alternativas más sostenibles y competitivas…
el biogás y el digestato pueden marcar la diferencia.
No solo como energía renovable, sino como una solución real para regenerar suelos, reducir consumos de fertilizantes importados y fortalecer la resiliencia agraria frente al cambio climático.
Conclusión: el suelo es vida y necesita aliados
El suelo nos da mucho, pero le devolvemos poco. En este Día Mundial del Suelo, toca recordar que bajo nuestros pies existe un recurso irremplazable que debemos cuidar.
Las prácticas agrícolas regenerativas, la gestión sostenible del agua y la reducción de químicos son esenciales. Pero además, la economía circular basada en el biogás y en el uso del digestato como biofertilizante representa una oportunidad única para transformar la manera en la que producimos alimentos, recuperamos suelo y luchamos contra la crisis climática.
«The soil is the great connector of lives, the source and destination of all. It is the healer and restorer and resurrector, by which disease passes into health, age into youth, death into life. Without proper care for it we can have no community, because without proper care for it we can have no life.» Wendell Berry
25 curiosidades fascinantes sobre el suelo
Como broche final, compartimos hechos insólitos y pequeñas historias que demuestran por qué el suelo es uno de los ecosistemas más increíbles —y más infravalorados— del planeta.
Sobre la formación y naturaleza del suelo
- 1 centímetro de suelo puede tardar entre 100 y 1.000 años en formarse.
Por eso la FAO sostiene que el suelo es “un recurso no renovable a escala humana”.
- Para formar 2 centímetros de suelo hace falta un siglo entero.
Mientras tanto, cada año se pierden hasta 50.000 km² de tierra fértil en el mundo.
- Los suelos se componen, de media, de 5 % de materia orgánica, 25 % de agua, 25 % de aire y 45 % de minerales.
- Existen muchos tipos de suelos: arenosos, limosos, arcillosos, calizos, salinos, de turba, pedregosos…
Los más usados por jardineros y agricultores son los limosos, arcillosos, arenosos y los de turba.
- El suelo también existe bajo el agua.
La definición incluye los fondos de mares y océanos.
Biodiversidad: un universo vivo bajo tus pies
- Un solo gramo de suelo puede contener hasta 1.000 millones de bacterias.
- Ese mismo gramo puede albergar hasta 200 millones de hongos y gran variedad de nemátodos, lombrices y artrópodos.
- Una taza de suelo contiene tantos microorganismos como personas hay en el planeta.
- Más del 50 % de la biodiversidad de la Tierra vive o depende directamente del suelo.
- El organismo vivo más grande del mundo vive bajo tierra:
la seta Armillaria ostoyae, que ocupa 9 km² y pesa unas 100 toneladas.
- Los suelos sostienen alrededor de una cuarta parte de la biodiversidad mundial visible.
- Los hongos forman redes subterráneas de cientos de kilómetros por metro cuadrado.
Son auténticas autopistas de nutrientes y señales químicas.
- En un metro cuadrado de suelo sano pueden vivir más de 400 lombrices.
El suelo como motor de la vida
- El 95 % de los alimentos que consumimos proviene directa o indirectamente del suelo.
- Los suelos son la base de la vegetación que produce alimentos, fibras, madera, combustibles y medicinas.
- Suelos sanos = alimentos sanos.
La calidad de lo que comemos depende de la salud del suelo.
- El sabor de frutas y verduras cambia según el suelo donde crecen.
Los agricultores lo resumen así: “La tierra se prueba en la mesa”.
Agua, clima y protección ambiental
- Los suelos filtran y depuran agua de forma natural, recargando acuíferos.
- Por cada 1 % extra de materia orgánica, un suelo puede retener hasta 20.000 litros de agua por hectárea.
Son auténticas esponjas climáticas.
- El suelo respira y participa en el intercambio de gases:
junto con las plantas, captura aproximadamente el 20 % de las emisiones globales de CO₂.
- Los suelos contienen más carbono que la atmósfera y toda la vegetación combinadas.
- Un suelo bien gestionado puede secuestrar entre 0,5 y 3 toneladas de CO₂ por hectárea al año.
- Los suelos pueden “quemarse” sin llamas.
En ambientes extremadamente secos, los suelos ricos en materia orgánica pueden entrar en combustión interna.
- El suelo es un archivo histórico viviente.
Contiene polen, minerales, ADN, sedimentos y microfósiles que permiten reconstruir la historia ambiental y climática.
Presión humana y degradación
- Un tercio de los suelos del planeta está degradado.
Urbanización, agricultura intensiva, erosión y contaminación química son las principales causas.
- En Europa se sellan 11 hectáreas de suelo cada hora por expansión urbana.
Y recuperar ese suelo llevaría siglos.
Curiosidad sorprendente: la geofagia (comer tierra)
- Sí, hay personas que comen tierra.
La práctica se llama geofagia y se da por:
- Deficiencia de minerales
- Tradición cultural
- Alivio de náuseas (especialmente en embarazadas en algunos países)
En Haití incluso se venden tortitas hechas con arcilla, sal y grasa.
- Muchos animales también practican la geofagia.
Elefantes, loros, primates y otros la consumen para obtener minerales o aliviar trastornos estomacales.
🎥 Bonus cultural
- Un documental imprescindible sobre el suelo: DIRT! (2009)
Inspirado en “Dirt: The Ecstatic Skin of the Earth”, recorre la historia del suelo en la Tierra y muestra iniciativas para recuperarlo. El documental reflexiona y nos muestra cómo el impacto del cambio climático, la economía, el aspecto social y la influencia de las grandes multinacionales, están afectando gravemente a las tierras de cultivo a lo largo de todo el mundo.