Planta de biogás de Jamones Blázquez: innovación y sostenibilidad
Innovación y sostenibilidad agroalimentaria
En Jamones Blázquez, no sólo cuidan el curado de sus jamones – también están apostando fuerte por la sostenibilidad. Su nueva planta de biogás es un claro ejemplo de cómo una empresa tradicional puede reinventar sus procesos productivos para reducir su huella y aportar al entorno.
Lo que encontrarás aquí
Transformar residuos en energía
La planta de biogás de Jamones Blázquez nace con la misión de convertir los subproductos orgánicos generados en su proceso de curación –como restos de grasa u otros residuos– en una valiosa fuente de energía renovable.
Gracias al proceso de digestión anaerobia (sin oxígeno) en el que actúan microorganismos, esos residuos se descomponen y originan biogás: una mezcla de metano y dióxido de carbono que puede utilizarse como energía.
De este modo, una parte importante del flujo de residuos de la producción se integra en un nuevo ciclo energético.
Beneficios medioambientales y sociales
La planta aporta beneficios claros tanto para la empresa como para su entorno:
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Reducción de emisiones: Al transformar residuos orgánicos en biogás, se evita la emisión de determinados gases de efecto invernadero que de otro modo podrían liberarse.
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Energía sostenible: El gas generado puede abastecer parte de las instalaciones de Jamones Blázquez, disminuyendo la dependencia de combustibles fósiles.
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Economía circular: El proyecto encaja en un modelo de negocio donde los residuos no son un problema sino un recurso. Esto refuerza el compromiso de la empresa con la responsabilidad ambiental.
Además, aunque la noticia no lo detalla al máximo, esta clase de iniciativas suelen repercutir positivamente en la comunidad local, generando valor más allá de la propia empresa.
Mirando hacia el futuro
Jamones Blázquez deja claro que esta planta de biogás es solo el comienzo de su camino hacia una producción más limpia y responsable.
La empresa se plantea seguir explorando nuevas formas de optimizar sus procesos y reducir su impacto ambiental. Una tendencia que, en el contexto del sector agroalimentario y del curado de carnes, resulta especialmente relevante: la combinación de tradición con innovación sostenible.
¿Por qué nos importa esto?
Para el ámbito de los gases renovables (y para nuestro blog en Gas Renovable) este tipo de iniciativas tienen varios aspectos de interés:
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Muestra cómo incluso industrias muy tradicionales pueden incorporar tecnologías de biogás y economía circular para cerrar ciclos.
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Refuerza la idea de que la transición energética no sólo es “grandes plantas” o sectores obvios: también puede darse en la pequeña y mediana industria alimentaria.
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Ofrece un caso concreto de integración de residuos orgánicos en un proceso de producción, generando valor añadido tanto ambiental como económico.
Conclusión
La planta de biogás de Jamones Blázquez demuestra que la sostenibilidad no es solo cosa de grandes multinacionales ni de sectores futuristas. También puede nacer en empresas familiares, ligadas al territorio y con una fuerte tradición detrás. Apostar por el biogás significa transformar residuos en valor, reducir emisiones y avanzar hacia una energía más limpia y propia.
Este proyecto nos recuerda algo esencial: la transición ecológica se construye paso a paso, decisión a decisión, empresa a empresa. Y cuando una compañía con historia decide mirar al futuro con responsabilidad, el impacto se multiplica.
En definitiva, Jamones Blázquez nos enseña que innovar no es renunciar a lo que somos, sino encontrar nuevas formas de seguir haciéndolo mejor. Y eso, sin duda, es el mejor sabor que puede dejar un proyecto sostenible.
Créditos imagen y vídeo: Jamones Blázquez