Despliegue del biometano en el Reino Unido (informe)
El informe “Green Gas Jobs: Building Sustainable UK Value”, elaborado por la consultora Baringa para Cadent y la Green Gas Taskforce, analiza el impacto económico, social y energético que podría tener el despliegue masivo del biometano en Reino Unido hasta 2050. El documento plantea una idea central muy relevante para el debate energético europeo actual: el biometano no solo puede ayudar a descarbonizar sectores difíciles de electrificar, sino también convertirse en una herramienta de desarrollo industrial, empleo rural y seguridad energética.
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El estudio llega en un momento especialmente significativo. Europa busca reducir su dependencia energética exterior, contener la volatilidad de los precios del gas y acelerar la transición climática sin desindustrializar territorios ni aumentar la desigualdad territorial. En ese contexto, el informe presenta al biometano como una energía “de proximidad”: producida a partir de residuos orgánicos, integrada en la economía circular y capaz de aprovechar infraestructuras ya existentes.
Según el análisis de Baringa, el sector podría multiplicarse por más de diez antes de 2050, generar decenas de miles de empleos verdes y aportar miles de millones de euros a la economía británica. Pero el informe también lanza una advertencia clara: sin estabilidad regulatoria, señales políticas y planificación industrial, gran parte de ese potencial podría perderse.
El biometano como motor económico y energético
El informe plantea que el biometano puede convertirse en una de las grandes palancas de la transición energética británica. No solo por su capacidad para reducir emisiones, sino también por su impacto económico, industrial y territorial. Actualmente el biometano representa apenas alrededor del 1% del gas que circula por la red británica, pero el estudio sostiene que podría superar los 100 TWh anuales en 2050.
Más empleo verde y más actividad económica
Una de las ideas más destacadas del informe es el potencial del biometano para generar empleo de calidad. Según las estimaciones de Baringa, el sector podría sostener alrededor de 57.000 empleos directos, indirectos e inducidos en 2050, frente a los aproximadamente 5.000 actuales.
Además, la contribución anual del sector a la economía británica podría pasar de unos 500 millones de libras hoy a 5.600 millones de libras en 2050.
El informe insiste especialmente en un aspecto: muchos de esos empleos se localizarían fuera de Londres y de los grandes núcleos urbanos. Más del 90% de los puestos se generarían en regiones rurales o semiindustriales vinculadas a la agricultura, la gestión de residuos, la ingeniería o el transporte.
Una energía producida dentro del país
Otro de los argumentos centrales del documento es la seguridad energética. El biometano se produce a partir de residuos orgánicos, subproductos agrícolas, estiércoles, lodos o residuos alimentarios. Eso significa que puede generarse localmente y reducir la dependencia de combustibles fósiles importados.
El estudio compara la cadena de valor del biometano con la del gas fósil y concluye que gran parte de la inversión asociada al biometano permanece dentro de la economía nacional. Desde la ingeniería hasta el transporte o la operación de plantas, más del 80% del valor económico podría quedarse en Reino Unido.
Frente a otras tecnologías renovables muy dependientes de cadenas de suministro internacionales, el informe considera que el biometano tiene capacidad para fortalecer una industria local más estable y distribuida territorialmente.
El informe defiende que puede abaratar la transición energética
Uno de los datos más llamativos del estudio es que el despliegue masivo de biometano podría ahorrar al sistema energético británico hasta 174.000 millones de libras acumuladas de aquí a 2050.
¿Por qué? Porque el biometano puede aprovechar infraestructuras gasistas ya existentes, aportar flexibilidad al sistema energético y reducir parte de las inversiones adicionales necesarias en otras tecnologías o redes.
El informe también señala que puede actuar como energía de respaldo renovable cuando la generación solar o eólica es insuficiente, ayudando a estabilizar el sistema eléctrico.
Un sector que aún depende del apoyo político
Pese al potencial identificado, el documento reconoce que hoy el biometano sigue siendo más caro que el gas fósil.
Por eso reclama:
- objetivos claros de producción,
- estabilidad regulatoria,
- incentivos de mercado,
- reconocimiento del biometano como combustible cero emisiones,
- apoyo a la captura de CO₂,
- y desarrollo de mercados para subproductos como el digestato.
El informe advierte además que la falta de claridad política podría frenar inversiones y ralentizar el crecimiento del sector justo en un momento clave para la descarbonización.
Mucho más que energía
Más allá de la producción de gas renovable, el informe presenta el biometano como una pieza de bioeconomía circular. El sector puede generar fertilizantes orgánicos, movilizar residuos, crear actividad industrial y reforzar economías rurales.
De hecho, el estudio insiste en que el impacto positivo no se limita a las propias plantas de biometano. También beneficia a agricultores, fabricantes de equipos, transportistas, ingenierías, operadores de red y servicios asociados.
La idea de fondo es clara: el biometano no se plantea únicamente como una tecnología energética, sino como una infraestructura económica y territorial.
En un momento en el que Europa debate cómo avanzar hacia la neutralidad climática sin perder competitividad industrial ni cohesión social, este informe británico aporta un mensaje interesante: la transición energética no consiste solo en instalar renovables, sino también en construir cadenas de valor locales, empleo estable y resiliencia económica.