El papel del biometano en la descarbonización de la industria europea
Un nuevo informe elaborado por Common Futures y Guidehouse analiza qué papel podría desempeñar el biometano en la transición energética de la industria europea hasta 2050. Sus conclusiones identifican oportunidades importantes, pero también recuerdan que el potencial de una tecnología no equivale necesariamente a su implantación real.
Lo que encontrarás aquí
- ¿Cuánto biometano podría necesitar la industria europea?
- ¿En qué actividades industriales puede aportar más valor?
- Biometano, electrificación e hidrógeno: soluciones complementarias
- ¿Qué ventajas identifica el informe?
- Las limitaciones del estudio: qué debemos tener en cuenta
- ¿Y qué ocurre con la sostenibilidad de la producción?
- Una oportunidad industrial que debe evaluarse con rigor
La descarbonización de la industria europea plantea un desafío especialmente complejo. A diferencia de otros ámbitos, muchos procesos industriales necesitan temperaturas elevadas, un suministro continuo de energía o determinadas materias primas que no siempre pueden sustituirse fácilmente.
En este contexto, el biometano aparece como una de las alternativas que pueden contribuir a reducir la dependencia de los combustibles fósiles, junto con la electrificación, el hidrógeno y otras soluciones tecnológicas.
El informe The role of biomethane in creating a climate-neutral industry: An exploratory analysis, publicado en octubre de 2026 y elaborado por Common Futures y Guidehouse en el contexto de la Asociación Europea de Biogás (EBA), estudia precisamente dónde podría resultar útil este gas renovable y bajo qué condiciones.
¿Cuánto biometano podría necesitar la industria europea?
Una de las principales conclusiones del estudio es que la demanda industrial potencial de biometano en la Unión Europea podría alcanzar:
- 10.000 millones de metros cúbicos anuales en 2030.
- Aproximadamente 30.000 millones en 2040.
- 35.000 millones en 2050.
Estas cifras no representan una previsión garantizada de consumo ni de producción. Son estimaciones obtenidas mediante un modelo que analiza distintas aplicaciones industriales, tecnologías y condiciones económicas.
La diferencia es importante: que exista una demanda potencial no significa que vaya a materializarse ni que el suministro de biometano esté asegurado.
Como referencia, el informe señala que la industria europea utiliza actualmente unos 76.000 millones de metros cúbicos anuales de gas natural. Además, determinados procesos, como la siderurgia primaria, siguen dependiendo de otros combustibles fósiles, especialmente el carbón.
Por tanto, el biometano no solo podría sustituir parte del gas natural utilizado actualmente, sino participar en la transformación de procesos industriales que hoy emplean otras fuentes de energía.
¿En qué actividades industriales puede aportar más valor?
El estudio analiza aplicaciones industriales con necesidades energéticas y tecnológicas muy diferentes.
La siderurgia primaria constituye una de las oportunidades más relevantes. La transformación de los procesos tradicionales de producción de hierro hacia tecnologías de reducción directa podría permitir utilizar biometano o hidrógeno como agentes reductores. El informe estima un potencial próximo a los 7.000 millones de metros cúbicos de biometano en 2050, aunque su materialización dependería de importantes inversiones en nuevas instalaciones.
Los procesos industriales de alta temperatura representan otro ámbito destacado, con un potencial aproximado de 9.000 millones de metros cúbicos. En determinadas aplicaciones, sustituir los combustibles fósiles por electricidad puede exigir transformaciones profundas de los equipos y de las infraestructuras energéticas.
La industria papelera, con un potencial estimado de unos 2.500 millones de metros cúbicos, también podría beneficiarse del biometano en instalaciones donde las necesidades térmicas y las limitaciones de acceso a electricidad dificulten otras alternativas.
La industria cerámica presenta un potencial próximo a los 2.000 millones de metros cúbicos. La posibilidad de aprovechar parte de los equipos existentes constituye una ventaja, aunque la solución más adecuada dependerá de las características de cada instalación.
La industria química, especialmente en procesos relacionados con el amoniaco, la urea y el metanol, incorpora una consideración adicional: el gas no siempre se utiliza únicamente como combustible. En determinadas aplicaciones también interviene como materia prima, por lo que el biometano puede aportar carbono de origen biogénico.
El informe identifica asimismo demanda potencial en procesos de baja y media temperatura, vidrio y aluminio.
Biometano, electrificación e hidrógeno: soluciones complementarias
Una de las aportaciones más interesantes del estudio es que evita presentar una única tecnología como respuesta universal a las necesidades de la industria.
La electrificación, por ejemplo, puede ofrecer ventajas importantes de eficiencia, especialmente en aplicaciones térmicas de baja temperatura. Las bombas de calor industriales permiten aprovechar la electricidad de manera muy eficiente en numerosos procesos.
Sin embargo, la viabilidad de electrificar una instalación también depende de otros factores: la disponibilidad de potencia eléctrica, la integración de los procesos térmicos, las inversiones necesarias y la continuidad de la producción.
En algunas instalaciones, el biometano podría facilitar una transición más gradual al aprovechar infraestructuras gasistas y determinados equipos existentes.
Esto no significa que deba utilizarse siempre que sea técnicamente posible. La elección requiere comparar las alternativas disponibles y evaluar cuál permite reducir emisiones con mayor eficacia y a un coste asumible.
La temperatura de un proceso, por sí sola, no determina cuál es la mejor tecnología para descarbonizarlo.
¿Qué ventajas identifica el informe?
Además de su posible utilización como combustible renovable, el estudio destaca varias características del biometano.
Una de ellas es su compatibilidad con las infraestructuras gasistas existentes, que puede facilitar su utilización en determinadas instalaciones industriales sin necesidad de sustituir inmediatamente todos los equipos.
Otra es su capacidad para proporcionar carbono de origen renovable en procesos químicos que requieren materias primas carbonadas.
También se analiza su posible combinación con tecnologías de captura y almacenamiento de CO₂ biogénico, aunque los beneficios climáticos de estas soluciones dependen de sus condiciones concretas de aplicación.
Estas características amplían las opciones disponibles para la industria europea, pero no eliminan la necesidad de evaluar cada proyecto individualmente.
Las limitaciones del estudio: qué debemos tener en cuenta
Para interpretar correctamente las conclusiones, es fundamental conocer cómo se han obtenido los resultados.
En primer lugar, se trata de un análisis exploratorio. Los autores presentan estimaciones orientativas que requieren estudios más detallados para cada sector, tecnología y territorio.
En segundo lugar, el modelo mantiene constante la producción industrial europea respecto a 2025 y no incorpora futuras mejoras de eficiencia energética. Una evolución diferente de la actividad industrial o una reducción del consumo energético por unidad producida modificarían las necesidades estimadas.
También influyen los supuestos económicos utilizados. Los resultados pueden cambiar según evolucionen los precios de la electricidad, el hidrógeno, el biometano, las emisiones de CO₂ y las inversiones en infraestructuras.
Además, el análisis no contempla todas las alternativas tecnológicas posibles para cada proceso industrial.
Hay otra distinción esencial: el informe estudia cuánto biometano podría utilizar la industria, pero no demuestra que Europa vaya a disponer de ese volumen de producción sostenible y competitiva.
De hecho, uno de sus ejercicios de sensibilidad muestra que, si la descarbonización industrial se acelerase hasta alcanzar el 95 % en 2040, la demanda potencial modelizada de biometano podría llegar a 37.000 millones de metros cúbicos. El resultado responde, entre otros factores, a las limitaciones temporales consideradas para adaptar las redes eléctricas.
Este ejemplo muestra cuánto pueden influir los supuestos del modelo en las conclusiones.
¿Y qué ocurre con la sostenibilidad de la producción?
El potencial industrial del biometano no puede analizarse de forma completamente independiente de su origen.
El estudio se centra en las aplicaciones industriales y su competitividad frente a otras vías de descarbonización. No constituye una evaluación ambiental integral de toda la cadena de producción del biometano.
Para determinar su contribución climática efectiva también es necesario considerar la procedencia y sostenibilidad de las materias primas, las posibles fugas de metano, los consumos energéticos, los impactos territoriales y la gestión del digestato.
La digestión anaerobia puede contribuir a valorizar residuos orgánicos y recuperar nutrientes, pero estos beneficios requieren condiciones adecuadas de diseño, operación, control y aprovechamiento agronómico.
Del mismo modo, que el biometano se considere una alternativa de emisiones netas nulas dentro de determinados cálculos no demuestra que cualquier instalación tenga una huella climática nula en la práctica.
La sostenibilidad del biometano debe acreditarse a lo largo de toda su cadena de valor, desde las materias primas hasta su utilización final.
Una oportunidad industrial que debe evaluarse con rigor
El principal valor de este informe no reside únicamente en cuantificar cuánto biometano podría consumir la industria europea, sino en identificar dónde puede resultar útil y qué condiciones favorecerían su utilización.
Sus conclusiones ayudan a superar una visión simplificada de la transición energética en la que electrificación, hidrógeno y gases renovables aparecen como soluciones enfrentadas.
La industria europea reúne actividades muy diferentes, con necesidades energéticas, procesos productivos y posibilidades de transformación que no pueden abordarse mediante una única respuesta tecnológica.
Por eso, la cuestión relevante no es cuánto biometano se anuncia que podrá producirse o consumirse, sino qué combustibles fósiles sustituirá efectivamente, qué emisiones permitirá evitar, qué recursos necesitará y con qué garantías ambientales, económicas y sociales se desarrollará su cadena de valor.
La descarbonización industrial no consiste únicamente en cambiar de combustible. Consiste en transformar los procesos productivos para reducir su impacto climático de forma real, medible y sostenible.
Fuente: Common Futures y Guidehouse (octubre de 2026). The role of biomethane in creating a climate-neutral industry: An exploratory analysis. Informe disponible a través de la Asociación Europea de Biogás (EBA).