CO₂ biogénico del biometano: qué es, usos y potencial en Europa
CO₂ biogénico: el recurso que puede convertir las plantas de biometano en algo más que productoras de energía
Las plantas de biometano generan, además de gas renovable y digestato, una corriente de CO₂ de origen biogénico que puede capturarse y aprovecharse. Europa empieza a mirar este carbono como un recurso con potencial ambiental, industrial y económico. Pero aprovecharlo bien exige infraestructuras, trazabilidad y analizar cada proyecto de forma individual.
Lo que encontrarás aquí
- CO₂ biogénico: el recurso que puede convertir las plantas de biometano en algo más que productoras de energía
- ¿Qué es el CO₂ biogénico y por qué es diferente?
- De residuo o corriente secundaria a materia prima
- 125 plantas europeas ya capturan CO₂ biogénico
- ¿Qué gana la sociedad?
- Europa necesitará mucho más CO₂ capturado
- El gran problema: las plantas están dispersas
- No todas las plantas podrán hacer lo mismo
- Diseñar las plantas pensando en todos sus recursos
Cuando pensamos en una planta de biometano, normalmente pensamos en su principal producto: un gas renovable capaz de sustituir al gas natural fósil en industrias, hogares, transporte o generación de energía.
Pero una planta de biometano puede producir mucho más que biometano.
La digestión anaerobia transforma materias orgánicas, como residuos agroganaderos, lodos, determinados residuos industriales o biorresiduos, en biogás. Posteriormente, mediante un proceso denominado upgrading, se incrementa la concentración de metano para obtener biometano y se separa, entre otros componentes, una corriente rica en CO₂ de origen biogénico.
Y aquí surge una cuestión que está adquiriendo cada vez mayor importancia en Europa: ¿qué hacemos con ese CO₂?
La European Biogas Association (EBA) ha dedicado un informe específico a esta cuestión y plantea una perspectiva interesante: las plantas de biometano pueden evolucionar hacia verdaderos hubs de economía circular, capaces de generar energía renovable, fertilizante orgánico procedente del digestato y CO₂ biogénico susceptible de ser aprovechado. Biogenic-CO2-from-Biogases-Final
¿Qué es el CO₂ biogénico y por qué es diferente?
No todo el CO₂ tiene el mismo origen.
El carbono fósil procede de reservas que han permanecido almacenadas durante millones de años. Al utilizar petróleo, carbón o gas natural incorporamos ese carbono fósil al ciclo atmosférico.
El CO₂ biogénico, en cambio, procede de carbono que ha sido previamente absorbido de la atmósfera por la biomasa dentro del ciclo biológico del carbono.
Esta diferencia de origen resulta especialmente relevante cuando hablamos de descarbonización.
La Comisión Europea distingue precisamente entre la captura de CO₂ para su utilización, CCU, su almacenamiento permanente, CCS, y las remociones de carbono. Cuando CO₂ de origen biogénico o atmosférico es capturado y almacenado permanentemente, puede producirse una retirada neta de CO₂ de la atmósfera, siempre que se cumplan los correspondientes criterios de balance y certificación.
Por tanto, no basta con decir que un CO₂ es biogénico. Importa qué hacemos después con él.
De residuo o corriente secundaria a materia prima
El CO₂ separado durante la producción de biometano puede capturarse, purificarse y acondicionarse para diferentes destinos.
Ya existen mercados que utilizan CO₂ en alimentación y bebidas, invernaderos, tratamiento de aguas, refrigeración y diferentes procesos industriales. Pero se están desarrollando también nuevos usos en productos químicos, materiales de construcción y combustibles sintéticos o e-fuels. Otra alternativa es su almacenamiento geológico permanente. Biogenic-CO2-from-Biogases-Final
Un ejemplo recogido por la EBA permite entender que no estamos hablando únicamente de posibilidades futuras. Una planta de biometano de SFP Group en Países Bajos procesa unas 600.000 toneladas de residuos agrícolas y estiércoles y captura y licúa alrededor de 20.000 toneladas de CO₂ biogénico al año, utilizado principalmente en invernaderos.
Es decir: una corriente asociada a la producción de biometano puede transformarse en materia prima para otra actividad económica.
Eso es economía circular cuando existe un beneficio ambiental verificable.
125 plantas europeas ya capturan CO₂ biogénico
La escala empieza a ser relevante.
Según los datos recopilados por la EBA, 125 plantas capturan actualmente alrededor de 1,17 millones de toneladas de CO₂ biogénico al año. La asociación estima que esa capacidad podría superar los 2 millones de toneladas en 2027.
Pero el dato que permite comprender la dimensión potencial del recurso aparece cuando miramos hacia 2040.
La EBA estima que el potencial técnico de CO₂ biogénico procedente de la digestión anaerobia en la UE-27 podría alcanzar 89 millones de toneladas anuales para entonces.
Conviene subrayar la palabra potencial. No significa que dentro de catorce años Europa vaya a capturar necesariamente esos 89 millones de toneladas.
Significa que existe un recurso potencialmente disponible cuya utilización dependerá de factores tecnológicos, económicos, regulatorios y logísticos.
¿Qué gana la sociedad?
La primera respuesta podría parecer evidente: reducir emisiones. Pero las implicaciones pueden ir bastante más allá.
Ambientalmente, utilizar CO₂ biogénico en determinadas aplicaciones puede reducir la necesidad de emplear carbono de origen fósil. Y cuando ese carbono biogénico se almacena permanentemente bajo condiciones adecuadas, puede contribuir a las remociones de carbono que Europa necesitará para compensar emisiones residuales difíciles de eliminar.
Energéticamente, añade otra función a las plantas que ya producen biometano a partir de recursos orgánicos disponibles en el territorio. Además, el CO₂ biogénico puede combinarse con hidrógeno renovable para producir combustibles sintéticos como e-metano o e-metanol, abriendo posibilidades de integración entre distintas cadenas energéticas.
Económicamente, puede proporcionar una nueva vía de ingresos a determinadas plantas. El informe de la EBA señala tanto la comercialización del CO₂ para distintos usos como el posible valor asociado a la reducción de la intensidad de carbono del biometano o a las remociones certificadas. Biogenic-CO2-from-Biogases-Final
Y existe además una dimensión territorial e industrial: conectar productores de CO₂ biogénico con industrias que necesitan carbono puede generar nuevas cadenas de valor y favorecer un aprovechamiento más completo de los recursos locales.
Europa necesitará mucho más CO₂ capturado
Todo esto se produce dentro de una transformación mucho mayor.
La Comisión Europea considera que la gestión industrial del carbono tendrá un papel en la consecución de la neutralidad climática y estima que alrededor de 280 millones de toneladas de CO₂ deberán capturarse anualmente en 2040 y unos 450 millones en 2050, dentro de los escenarios utilizados para alcanzar los objetivos climáticos europeos.
La UE ha establecido además mediante la Net-Zero Industry Act un objetivo de 50 millones de toneladas anuales de capacidad de inyección de CO₂ para almacenamiento en 2030.
Esto explica por qué empieza a adquirir importancia algo que hasta hace poco ocupaba un espacio mucho menor en el debate energético: de dónde procederá el carbono que necesitemos utilizar y qué haremos con el que capturemos.
El gran problema: las plantas están dispersas
Existe, sin embargo, una dificultad fundamental.
Muchas plantas de biometano están distribuidas por el territorio y alejadas de grandes polos industriales o infraestructuras de almacenamiento de CO₂.
Capturar el carbono es solamente el primer paso.
Después hay que purificarlo y, dependiendo de su destino, comprimirlo o licuarlo, almacenarlo temporalmente y transportarlo hasta el consumidor o hasta una infraestructura de almacenamiento permanente.
Y todo ello tiene un coste económico y energético.
La propia EBA calcula que, para las etapas posteriores a la separación inherente al upgrading, el coste nivelado de captura considerado en su análisis puede situarse aproximadamente entre 40 y 80 €/t de CO₂ en grandes plantas, mientras que en instalaciones pequeñas puede elevarse hasta un rango de 53-137 €/t. Son rangos, no precios universales: cada proyecto presenta condiciones diferentes.
Por eso aparece una solución especialmente interesante: crear hubs regionales que agreguen el CO₂ procedente de diferentes productores, consiguiendo mayores volúmenes y reduciendo costes de transporte y acondicionamiento. Es una de las recomendaciones planteadas por la EBA.
No todas las plantas podrán hacer lo mismo
Esta es probablemente una de las precauciones más importantes.
Valorizar el CO₂ biogénico puede ser una oportunidad, pero no significa que todas las plantas deban capturarlo ni que cualquier utilización sea automáticamente sostenible.
La viabilidad depende del tamaño de la instalación, volumen de CO₂ disponible, precio de la electricidad, materia prima utilizada, necesidades de purificación, existencia de compradores próximos, distancia de transporte, infraestructura disponible y regulación.
También necesitamos trazabilidad y criterios comunes que permitan saber de dónde procede ese carbono y cuál es realmente su beneficio climático.
Europa está avanzando en esa dirección. El Reglamento europeo sobre certificación de remociones de carbono establece un marco voluntario para certificar remociones permanentes y almacenamiento de carbono de origen atmosférico o biogénico.
Diseñar las plantas pensando en todos sus recursos
Quizá ahí esté el cambio conceptual más interesante.
Una planta de biometano no tiene por qué entenderse únicamente como una fábrica de gas renovable.
Puede ser una instalación que gestiona recursos orgánicos y obtiene de ellos diferentes productos aprovechables: biometano, nutrientes y materia orgánica a través del digestato y, cuando las condiciones técnicas, ambientales y económicas lo justifican, CO₂ biogénico.
Por eso, a medida que Europa desarrolla nuevas instalaciones, tiene sentido incorporar una pregunta desde las primeras fases de cada proyecto:
¿qué posibilidades reales existen aquí para aprovechar también el CO₂ biogénico?
No siempre habrá una respuesta económicamente viable. Ni todos los usos proporcionarán el mismo beneficio climático.
Pero estudiar esa posibilidad desde el diseño puede ayudar a construir plantas mejor integradas en su territorio y capaces de aprovechar una mayor proporción de los recursos que gestionan.
Porque la economía circular no consiste simplemente en encontrar un uso para todo.
Consiste en conseguir que cada nuevo aprovechamiento aporte un beneficio ambiental, económico y social que podamos medir y demostrar.
Fuente principal consultada:
European Biogas Association (EBA). Biogenic CO₂ from Biogases. Bruselas, septiembre de 2025. El informe fue elaborado por el Departamento Técnico de la EBA, con la colaboración del Biogenic CO₂ Task Force de su grupo de trabajo de Tecnología e Innovación.
Entrevista a Jose Manuel Vadillo del CTC