Ciencia que impulsa el biogás: Universidad de Valladolid
Así transforma la Universidad de Valladolid la economía circular en realidad
En la transición hacia un modelo energético y productivo más sostenible, hay actores silenciosos pero decisivos. No son empresas eléctricas ni grandes corporaciones industriales. No ocupan portadas ni se sientan en los consejos de administración. Son los centros de investigación: laboratorios universitarios en los que, día tras día, equipos multidisciplinares trabajan para transformar lo que hoy consideramos un problema —los residuos— en recursos con valor energético, agrícola y económico.
Lo que encontrarás aquí
- Así transforma la Universidad de Valladolid la economía circular en realidad
- 1. Un laboratorio público que investiga para transformar el territorio
- 2. Biogás: una energía renovable que limpia, genera empleo y fortalece el medio rural
- 3. Proyectos clave del Instituto de Procesos Sostenibles: innovación aplicada, impacto real
- 3.1. Bacterias púrpuras: cuando la naturaleza depura y genera energía
- 3.2. LIFE Smart Agromobility: biogás para mover tractores y vehículos rurales
- 3.3. ManuREfinery: la economía circular ganadera que Europa quiere liderar
- 3.4. DEEP PURPLE: biogás convertido en bioproductos de alto valor
- 3.5. URBIOFIN: hacia la biorrefinería urbana
- 3.6. Nuevos sistemas de purificación del biogás mediante membranas
- 4. Más allá de la investigación: beneficios sociales, ambientales y económicos
- 🔹 Ambiental
- 🔹 Económico
- 🔹 Social
- 5. ¿Por qué es tan importante apoyar a los centros de investigación?
- 6. Conclusión: el biogás ya no es futuro; es presente.
Uno de esos centros clave en España es el Instituto de Procesos Sostenibles (IPS) de la Universidad de Valladolid (UVa). Desde hace años, su equipo trabaja en tecnologías pioneras de digestión anaerobia, producción de biogás y biometano, optimización de digestatos y valorización de subproductos. Proyectos que, lejos de quedarse en el papel, ya están demostrando cómo la ciencia puede cambiar la vida del medio rural, reducir emisiones, mejorar la gestión de residuos y generar nuevas oportunidades de empleo.
En este post te contamos qué está haciendo la UVa, por qué es tan importante para el futuro del biogás en España y cómo estas innovaciones pueden fortalecer un modelo de economía circular real, eficiente y al servicio de las personas.
1. Un laboratorio público que investiga para transformar el territorio
La Universidad de Valladolid se ha consolidado como un referente nacional e internacional en el estudio del biogás. Su Instituto de Procesos Sostenibles reúne a ingenieros ambientales, biotecnólogos, especialistas en química, microbiología, energía y economía circular. Su misión es clara: desarrollar tecnologías que permitan aprovechar mejor los residuos orgánicos de la agricultura, la ganadería, la industria alimentaria y las aguas residuales.
¿El objetivo? Cerrar ciclos, reducir impactos y generar energía limpia. En suma, convertir la ciencia en soluciones reales para explotaciones agroganaderas, municipios, cooperativas y empresas.
2. Biogás: una energía renovable que limpia, genera empleo y fortalece el medio rural
Antes de explorar los proyectos, conviene recordar por qué el biogás es tan estratégico. España es una potencia agroganadera y alimentaria. Cada año generamos millones de toneladas de residuos orgánicos que, si no se gestionan bien, provocan emisiones difusas, olores, contaminación por nitratos y problemas en los acuíferos.
La digestión anaerobia —el proceso biológico que produce biogás a partir de residuos— es hoy una de las tecnologías más valiosas para:
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Reducir emisiones de gases de efecto invernadero.
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Evitar emisiones incontroladas de metano.
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Generar biometano, un gas renovable que puede inyectarse en la red.
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Producir fertilizantes orgánicos de alta calidad que sustituyen productos químicos importados.
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Revitalizar zonas rurales con actividad económica estable.
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Disminuir la dependencia energética exterior.
Los países europeos con más plantas de biogás tienen también los sistemas agrarios más eficientes, limpios y rentables. Para España, es una oportunidad que no podemos dejar pasar.
3. Proyectos clave del Instituto de Procesos Sostenibles: innovación aplicada, impacto real
A continuación, repasamos algunos de los proyectos más relevantes que está desarrollando la UVa. Todos comparten un hilo conductor: la investigación aplicada, orientada a resolver retos concretos del territorio y del sector agroindustrial.
3.1. Bacterias púrpuras: cuando la naturaleza depura y genera energía
Uno de los proyectos más singulares del IPS es el uso de bacterias púrpuras fotosintéticas para purificar y valorizar purines de cerdo. Estas bacterias, capaces de captar luz infrarroja, utilizan la materia orgánica y los nutrientes presentes en los purines como alimento. El resultado es doble:
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Depuran el residuo, reduciendo su carga contaminante.
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Mejoran el biogás, aumentando su riqueza en metano.
Este avance abre la puerta a tecnologías más eficientes y escalables, que transforman un problema ambiental en una fuente de energía limpia y en un fertilizante de calidad.
3.2. LIFE Smart Agromobility: biogás para mover tractores y vehículos rurales
La UVa participa en el proyecto LIFE Smart Agromobility, un prototipo desarrollado en Soria que convierte los purines de una explotación porcina en biometano vehicular. Este biometano puede usarse en tractores, coches y maquinaria agrícola.
Este proyecto demuestra que el biogás no es solo electricidad o calor: también es movilidad sostenible. Y que la ganadería puede autoabastecer parte de su energía con sus propios residuos.
3.3. ManuREfinery: la economía circular ganadera que Europa quiere liderar
La UVa lidera este proyecto europeo (ManuREfinery) en el que participan 21 socios de 9 países. Su objetivo es crear un modelo de biorrefinería ganadera capaz de:
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Recuperar nutrientes como amonio y fósforo.
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Producir proteínas microbianas para alimentación animal.
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Valorizar los purines en múltiples productos.
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Reducir olores y emisiones.
Es, en esencia, un proyecto que convierte a la ganadería en una fuente de recursos, no de residuos.
3.4. DEEP PURPLE: biogás convertido en bioproductos de alto valor
Junto a Aqualia, la UVa desarrolla procesos para transformar el biogás en compuestos de alto interés industrial, como ectoína, utilizando bacterias metanótrofas. Esto demuestra que el biogás no solo sirve para energía, sino también para biotecnología avanzada (Deep Purple)
3.5. URBIOFIN: hacia la biorrefinería urbana
El proyecto europeo URBIOFIN integra plantas piloto para transformar residuos urbanos y biogás en productos de bioplásticos, biofertilizantes y biomateriales.
La UVa aporta tecnologías para mejorar la calidad del biogás mediante tratamientos biológicos. Un paso clave para ciudades más circulares.
3.6. Nuevos sistemas de purificación del biogás mediante membranas
Otra línea en la que trabaja la UVa es el desarrollo de membranas poliméricas para optimizar la separación de CO₂ y CH₄, elevando la pureza del biometano y reduciendo costes operativos.
4. Más allá de la investigación: beneficios sociales, ambientales y económicos
Los proyectos no solo son relevantes desde el punto de vista tecnológico. Su impacto es amplio:
🔹 Ambiental
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Reducen emisiones de metano, uno de los gases más dañinos para el clima.
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Disminuyen el riesgo de contaminación por nitratos.
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Mejoran la gestión de purines y residuos alimentarios.
🔹 Económico
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Generan nuevas oportunidades en zonas rurales.
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Reducen costes para ganaderos y agricultores.
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Sustituyen fertilizantes químicos importados.
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Impulsan nuevas industrias biotecnológicas asociadas.
🔹 Social
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Ayudan a fijar población en zonas rurales.
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Incentivan el empleo cualificado.
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Mejoran la percepción social de la ganadería.
El biogás es un puente entre sostenibilidad y competitividad. Y la investigación pública es el motor que lo hace posible.
5. ¿Por qué es tan importante apoyar a los centros de investigación?
Porque sin ciencia no hay transición energética real.
Porque sin nuevas tecnologías, el biogás no puede escalar al ritmo que necesitamos.
Porque sin universidades como la UVa, España no podrá competir con los países europeos que ya convierten sus residuos en energía y riqueza.
El conocimiento es hoy un recurso estratégico. Invertir en investigación no es una opción: es el camino para construir un modelo energético más limpio, justo y resiliente.
6. Conclusión: el biogás ya no es futuro; es presente.
Los proyectos del Instituto de Procesos Sostenibles de la Universidad de Valladolid son un ejemplo claro de cómo un centro público puede impulsar soluciones reales que benefician al medio ambiente, a los agricultores, a la ganadería, a la industria alimentaria y a toda la sociedad.
El biogás es circularidad. Es independencia energética. Es empleo rural. Es innovación.
Y detrás de cada avance, hay investigadores que creen en un mundo más sostenible.
España tiene talento, recursos y necesidad. La ciencia está marcando el rumbo. Toca seguir acelerando.
Universidades como la de Valencia, Jaén y Córdoba, también están llevando a cabo un gran trabajo en estas áreas (les dedicaremos un post aparte)