La planta de biogás de Zaidín (Huesca) se puso en marcha el 11 de octubre de 2024., con capacidad para tratar hasta 205.000 toneladas al año de purines porcinos y otros residuos agroalimentarios.
Mediante digestión anaerobia y desnitrificación, esta instalación transforma residuos difíciles de gestionar en múltiples salidas:
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Energía renovable: la planta puede generar hasta 2,23 millones de m³ de biogás al año, que se convierte en electricidad y calor para autoconsumo y posible excedente energético.
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Biofertilizantes: la fracción sólida digerida tiene alto valor como fertilizante orgánico; el líquido final, tras tratamiento, puede usarse en fertirrigación.
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Reducción de impactos ambientales: con este sistema se mitigan nitratos en suelos y acuíferos, además de disminuir emisiones de gases de efecto invernadero.
Esta infraestructura del Gobierno de Aragón — gestionada por Griñó Ecologic y promovida por el Instituto Aragonés del Agua — supuso una inversión de 11 millones de euros.
Más allá del tratamiento de residuos: la planta de Zaidín demuestra cómo es posible integrar residuos agroganaderos, energía renovable y fertilización sostenible para cerrar ciclos. Es un modelo operativo de economía circular, que convierte un reto ambiental en valor local y comunitario.
Zaidín es un ejemplo a seguir. Muestra que con reglas claras, inversión pública-privada y buen diseño técnico, se puede transformar un problema ambiental en múltiples beneficios.