Biometano agroindustrial para el desarrollo rural
El sector agroindustrial tiene un gran potencial para la producción de biometano y favorecer un desarrollo rural sostenible.
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En el panorama energético actual, el biometano ha emergido como una prometedora alternativa en la transición hacia fuentes de energía más sostenibles.
La crisis energética en Europa, causada por la situación geopolítica, ha intensificado el interés en este gas renovable como una solución para asegurar el suministro energético y acelerar la transición hacia un mix energético renovable.
Europa ha respondido a esta necesidad con la estrategia REPowerEU, que incluye el Plan de Acción sobre el biometano y la Alianza Industrial del Biometano, con el objetivo de producir 35 bcm de biometano para 2030.
En el caso de España, el sector agroindustrial se posiciona como un componente clave para el desarrollo del biometano. Aunque se han logrado avances positivos en el sector del biogás en el país en 2022, aún existen desafíos que se deben superar para alcanzar los objetivos nacionales y europeos.
La Hoja de Ruta del Biogás, a pesar de ser un paso importante, establece metas conservadoras para 2030 en comparación con otros países europeos y las propias metas de la Unión Europea.
La Orden TED/1026/2022, publicada a finales de 2022, ha sido un avance significativo al aprobar el procedimiento de gestión del sistema de garantías de origen del gas renovable y permitir su puesta en marcha. Algo demandado por el sector del biogás durante años.
Ahora, es crucial seguir avanzando y superar los retos que aún obstaculizan el desarrollo del biometano agroindustrial en España.
Capacidad del sector agroindustrial para la producción de biometano
El sector agroindustrial de España tiene un gran potencial para la producción de biometano en el país.
Según la Asociación Española de Biogás (AEBIG), un modelo adecuado de producción de biometano se basa en la generación descentralizada de energía renovable. En este modelo, muchas plantas de pequeño y mediano tamaño se dedican a producir biometano a partir de residuos locales como purines, estiércoles, alperujos y lodos, lo que minimiza las emisiones de la ganadería y la agricultura.
Cada planta de biometano podría generar aproximadamente 40 GWh anuales, con una inversión de alrededor de 12 millones de euros. Además, estas plantas crearían empleos directos e indirectos, contribuyendo al desarrollo socioeconómico local.
Según la Comisión Europea, España tiene la capacidad técnica para producir al menos 122 TWh de biometano anuales, lo que equivale al 45% de la demanda actual de gas natural.
Para finales de 2023, se espera que España tenga 42 plantas de biometano en funcionamiento y cinco más en proyecto, alcanzando una producción estimada de 1,86 TWh anuales.
Castilla y León, Andalucía y Castilla-La Mancha destacan como las Comunidades Autónomas con mayor potencial para la producción de biometano, debido a la importancia del sector primario en sus economías. En todo el país, se han identificado unas 2.326 plantas con potencial para la producción de biometano.
Ahora bien, para lograr este despliegue en los próximos años, es necesario superar una serie de retos y barreras que aún obstaculizan su desarrollo.
Desafíos y barreras para la producción de biometano agroindustrial
- Marco legal y normativo: Se necesita un marco legal y normativo efectivo para regular la actividad relacionada con los gases renovables, especialmente el biometano.
- Acceso a residuos competitivos: Garantizar el acceso competitivo a los residuos necesarios para la producción de biometano es esencial. Se requiere de una gestión eficiente de los diferentes tipos de residuos orgánicos (agroindustriales, lodos de depuradora y residuos sólidos urbanos) y la colaboración de los diferentes actores de la cadena de valor.
- Marco normativo y fiscal para la inyección en red: Es necesario un marco normativo y fiscal que regule adecuadamente la inyección de biometano en la red de gas natural.
- Objetivos más ambiciosos: La Hoja de Ruta del Biogás establece objetivos conservadores para 2030 en comparación con otros países europeos. Se necesitan metas más ambiciosas.
- Simplificación de trámites y obtención de permisos: La complejidad en la obtención de permisos y trámites administrativos puede retrasar la implementación de nuevas plantas.
- Incentivos específicos de apoyo: Se deben crear incentivos específicos y apoyo financiero para impulsar la producción, inyección y consumo de biometano.
- Reducción de impuestos asociados: La reducción de impuestos relacionados con la generación de biometano mejoraría su competitividad en el mercado energético.
- Dispersión de residuos: La dispersión de residuos utilizados para la producción de biometano puede aumentar los costos logísticos. Es necesario encontrar soluciones para mejorar la eficiencia en la recolección y transporte de dichos residuos orgánicos.
- Mecanismos de apoyo para tecnología: Se deben establecer mecanismos de apoyo e incentivos para el desarrollo de la tecnología necesaria para la producción de biometano.
Biometano agroindustrial para una economía circular en áreas rurales
Además de ser una fuente de energía renovable, el biometano agroindustrial ofrece oportunidades para promover la economía circular en las áreas rurales.
Junto al biometano generado a partir de la digestión anaerobia de los residuos orgánicos, se obtiene también el digestato que puede ser aprovechado para la producción de enmiendas orgánicas.
En España, se estima que una planta estándar de biometano puede producir entre 20,000 y 50,000 metros cúbicos de digestatos. Teniendo en cuenta el potencial del país para la producción de biometano, el volumen de digestatos que se podría llegar a generar alcanzaría cifras millonarias.
El aprovechamiento de estos digestatos como productos de valor añadido es un paso necesario para cerrar el ciclo de los nutrientes, y mejorar la eficiencia y rentabilidad para las plantas de biometano. Algo de especial interés para las plantas de biometano instaladas en zonas rurales.
El biometano agroindustrial y los digestatos suponen una producción de proximidad en las áreas rurales que permite la gestión sostenible y circular de los residuos orgánicos generados por el sector, contribuyendo a su vez a la vertebración del territorio y el desarrollo económico de estas áreas rurales.
La colaboración de las administraciones para el desarrollo de una regulación específica, la unificación y simplificación de los procesos de tramitación y la implicación de los diferentes agentes de la cadena de valor (productores de residuos, gestores de residuos, etc.) son aspectos necesarios para que el biometano agroindustrial se convierta en una alternativa energética en estas áreas rurales, que además favorezca su desarrollo económico sostenible.