Papel de la ganadería extensiva y la transhumancia en los ciclos de nutrientes y la salud del suelo
La gestión sostenible de las deyecciones ganaderas no tiene una única solución. Pastoreo, transhumancia, digestión anaerobia, biogás, biometano y recuperación de nutrientes pueden formar parte de una misma estrategia de economía circular agroganadera adaptada a cada territorio.
No toda gestión sostenible de las deyecciones ganaderas pasa necesariamente por recogerlas, transportarlas y tratarlas. En los sistemas extensivos, los animales pueden contribuir a devolver y redistribuir directamente materia orgánica y nutrientes sobre el territorio. Una perspectiva que amplía el debate sobre economía circular y permite conectar pastoreo, salud del suelo, recuperación de nutrientes y tecnologías como la digestión anaerobia.
Lo que encontrarás aquí
- La gestión sostenible de las deyecciones ganaderas no tiene una única solución. Pastoreo, transhumancia, digestión anaerobia, biogás, biometano y recuperación de nutrientes pueden formar parte de una misma estrategia de economía circular agroganadera adaptada a cada territorio.
- Cuando el animal participa en el ciclo de los nutrientes
- Dos caminos para cerrar un mismo ciclo
- ¿Qué nos dicen los suelos?
- Transhumancia: nutrientes en movimiento
- Del rastrojo al suelo: economía circular sobre el terreno
- Europa necesita animales en determinados territorios
- Mucho más que fertilización
- El suelo entra en la ecuación
- ¿Pastoreo o tratamiento de deyecciones?
- De gestionar residuos a gestionar nutrientes
- Una cuestión de distribución
- ¿Y el cambio climático?
- La economía circular también puede caminar sobre cuatro patas
El reto, por tanto, no consiste únicamente en valorizar las deyecciones para producir energía, sino en comprender cómo gestionar mejor la materia orgánica y los nutrientes dentro de todo el sistema agroganadero.
Cuando hablamos de gestión sostenible de las deyecciones ganaderas, nuestra mirada suele dirigirse rápidamente hacia las tecnologías capaces de recogerlas, almacenarlas, tratarlas o valorizarlas.
Digestión anaerobia, producción de biogás y biometano, separación sólido-líquido, compostaje, recuperación de nitrógeno y fósforo o producción de fertilizantes orgánicos forman parte de un sector en plena evolución.
Todas estas soluciones tienen un papel importante en la transición hacia sistemas agroganaderos más circulares.
Pero existe otra perspectiva que merece incorporarse al debate:
¿Qué ocurre cuando los animales permanecen sobre el territorio y una parte de los nutrientes retorna directamente al suelo a través del pastoreo?
La pregunta nos lleva a la ganadería extensiva y, de una manera especialmente interesante, a la transhumancia.
Porque no toda gestión sostenible de las deyecciones pasa necesariamente por:
RECOGER → TRANSPORTAR → TRATAR → VALORIZAR
En determinados sistemas ganaderos existe también otra lógica:
PASTO → ANIMAL → DEYECCIONES → SUELO → NUTRIENTES → VEGETACIÓN → PASTO
Es otra expresión de la economía circular. Una que no se produce fundamentalmente dentro de una instalación industrial, sino sobre el propio territorio.
Cuando el animal participa en el ciclo de los nutrientes
Los animales que pastan consumen biomasa vegetal y devuelven posteriormente al suelo, a través de las heces y la orina, una parte de los nutrientes ingeridos. La ganadería se convierte así en un elemento que conecta vegetación, animal y suelo.
No todos los nutrientes consumidos regresan al terreno, una parte queda retenida en los animales o sale del sistema a través de la producción ganadera, y su distribución tampoco es necesariamente homogénea. Pero existe una diferencia importante respecto a los sistemas en los que los animales permanecen estabulados durante largos periodos: parte de las deyecciones retorna directamente a las superficies pastoreadas sin necesidad de ser recogida y transportada.
Desde esta perspectiva, el pastoreo puede actuar simultáneamente como sistema de alimentación y mecanismo territorial de reciclaje de nutrientes.
Y eso permite formular una pregunta más amplia que la tradicional gestión de las deyecciones: ¿cómo gestionamos los flujos de nutrientes de una explotación y de un territorio?
Dos caminos para cerrar un mismo ciclo
La economía circular agroganadera suele representarse mediante procesos en los que un residuo o subproducto entra en una instalación y sale convertido en un nuevo recurso. Pero también existe circularidad cuando los recursos permanecen dentro de los ciclos ecológicos y productivos del territorio.
Los rumiantes pueden aprovechar biomasa procedente de pastizales, monte, rastrojeras y otras superficies y transformar recursos que las personas no consumimos directamente en alimentos y otros productos. Al mismo tiempo, las deyecciones devuelven materia orgánica y nutrientes al suelo.
La EU CAP Network destaca precisamente el papel que puede desempeñar el ganado dentro de la bioeconomía circular mediante el aprovechamiento de biomasa y subproductos y el reciclaje de nutrientes.
Cuando las deyecciones se recogen aparece, además, otra posibilidad: utilizarlas como materia prima para producir biogás y biometano, conservando buena parte de los nutrientes en el digestato para su posterior aprovechamiento agronómico o recuperación.
Podemos contemplar, por tanto, dos vías:
SI EL ANIMAL PASTA
pasto → animal → deyecciones → suelo → nutrientes → vegetación
SI LAS DEYECCIONES SE RECOGEN
deyecciones → digestión anaerobia/tratamiento → biogás o biometano + digestato → nutrientes → suelo
No son dos economías circulares diferentes. Son distintas formas de gestionar los mismos ciclos de materia y nutrientes. Y en numerosas explotaciones ambas vías pueden coexistir: pastoreo durante una parte del año y estabulación durante otra.
¿Qué nos dicen los suelos?
La investigación permite conocer cada vez mejor cómo influyen los animales sobre la distribución de nutrientes en los sistemas extensivos.
Un estudio publicado en 2026 en Geoderma Regional analizó la interacción entre árboles, intensidad de pastoreo y propiedades del suelo en una dehesa mediterránea española. Los investigadores encontraron mayores concentraciones de carbono y fósforo y una mayor actividad enzimática potencial bajo las copas de los árboles, identificándolas como zonas localizadas de fertilidad. Los análisis mostraron también señales de enriquecimiento de nitrógeno asociadas a las excreciones del ganado. Pero el trabajo introduce un matiz fundamental: más deposiciones no significan automáticamente mejores resultados ambientales.
Una mayor intensidad de pastoreo incrementó el carbono y el nitrógeno del suelo en determinadas zonas, pero también mostró indicios de un mayor riesgo de pérdidas de nitrógeno.
La conclusión resulta especialmente útil para este debate:
el ganado puede contribuir al reciclaje de nutrientes, pero importa cuánto ganado, durante cuánto tiempo, en qué superficie y cómo se distribuye sobre el territorio.
El pastoreo no es sostenible simplemente por ser pastoreo. La clave está en el manejo.
Transhumancia: nutrientes en movimiento
La transhumancia añade una dimensión especialmente interesante: la movilidad. Los rebaños se desplazan estacionalmente buscando recursos forrajeros disponibles en distintos territorios. Y desde la perspectiva de los nutrientes, estos desplazamientos pueden contemplarse como algo más que movimientos de animales. Mientras pastan y se desplazan, consumen biomasa, depositan deyecciones, transportan semillas y conectan ecológicamente diferentes espacios.
Son, en cierta medida, flujos de materia y nutrientes a través del paisaje.
España dispone además de una infraestructura excepcional vinculada históricamente a estos movimientos. El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico cifra en más de 100.000 kilómetros la red de vías pecuarias de la geografía peninsular y destaca su contribución al aprovechamiento de recursos pastables infrautilizados y su papel como corredores ecológicos.
Podemos contemplarlas, por tanto, no solo como patrimonio histórico, sino también como una infraestructura verde construida durante siglos por la movilidad ganadera.
Del rastrojo al suelo: economía circular sobre el terreno
Una experiencia recogida por el Ministerio de Agricultura permite visualizar esta lógica. Una explotación de alrededor de 2.000 ovejas merinas desplaza su ganado desde la sierra de Córdoba hacia terrenos agrícolas una vez finalizadas determinadas cosechas. Durante varios meses, las ovejas aprovechan rastrojos, restos agrícolas y vegetación espontánea. Los animales encuentran así recursos forrajeros sin necesidad de producir específicamente todo ese alimento y, al mismo tiempo, depositan materia orgánica y nutrientes sobre las superficies agrícolas. Mientras tanto, las zonas de origen pueden descansar y recuperar vegetación.
El sistema dibuja un círculo sencillo:
CULTIVO → RASTROJOS → GANADO → DEYECCIONES → NUTRIENTES → SUELO → NUEVO CULTIVO
No significa que este modelo pueda reproducirse en cualquier explotación. Pero demuestra algo importante: antes de considerar un recurso como residuo, conviene preguntarnos si puede ser aprovechado dentro del propio sistema territorial.
Europa necesita animales en determinados territorios
La relación entre pastoreo y territorio adquiere todavía mayor relevancia cuando incorporamos la conservación de los ecosistemas. La Agencia Europea de Medio Ambiente ha publicado en 2026 un análisis especialmente significativo: aproximadamente uno de cada tres tipos de hábitats incluidos en el Anexo I de la Directiva Hábitats depende del pastoreo extensivo para su mantenimiento. Los hábitats europeos que pueden beneficiarse del pastoreo o la siega ocupan al menos 35 millones de hectáreas, aproximadamente el 22 % de la superficie agraria oficial de la Unión Europea. La Agencia estima además que, adecuadamente distribuidos y manejados, alrededor del 10-15 % de los rumiantes de la UE podría ser suficiente para gestionar mediante pastoreo los hábitats protegidos dependientes de esta actividad.
35 MILLONES DE HECTÁREAS
Los hábitats europeos que pueden beneficiarse del pastoreo o la siega ocupan al menos 35 millones de hectáreas. Pero aparece una paradoja.
Mientras determinados territorios necesitan animales para mantener sus ecosistemas, el número de explotaciones extensivas y mixtas de la UE cayó más de un 70 % entre 2010 y 2020, según los datos recogidos por la Agencia. Esto introduce una cuestión fundamental. El problema no consiste únicamente en determinar cuántos animales tenemos, sino también dónde están y cómo se manejan. En algunos territorios existe concentración ganadera y de nutrientes; en otros desaparecen los animales que históricamente contribuían a mantener pastizales y paisajes.
Mucho más que fertilización
Un rebaño bien manejado no presta únicamente un servicio relacionado con los nutrientes. El pastoreo extensivo puede contribuir a mantener paisajes abiertos y pastizales seminaturales, favorecer determinados hábitats y especies, aprovechar biomasa que de otro modo quedaría sin utilizar y reducir la acumulación de vegetación combustible. La Agencia Europea de Medio Ambiente señala precisamente su potencial para contribuir a la gestión del riesgo de incendios mediante la reducción de biomasa inflamable.
La transhumancia y la ganadería extensiva pueden contemplarse así desde una perspectiva plenamente contemporánea:
GANADERÍA + SUELO + BIODIVERSIDAD + PREVENCIÓN DE INCENDIOS + TERRITORIO + ECONOMÍA RURAL
No se trata de idealizar una práctica tradicional, sino de comprender qué funciones puede desempeñar y bajo qué condiciones.
El suelo entra en la ecuación
El suelo es probablemente el elemento que mejor conecta todas estas cuestiones.
Fertilidad, materia orgánica, nutrientes, carbono, biodiversidad edáfica, infiltración y almacenamiento de agua condicionan la capacidad de los territorios para producir alimentos y responder a fenómenos climáticos extremos.
▶ VÍDEO | Agricultura regenerativa y salud del suelo
(una experiencia desarrollada en Les Planeses muestra cómo suelo, vegetación, biodiversidad y ganadería pueden integrarse dentro de un modelo productivo orientado a regenerar los ciclos naturales)
El pastoreo puede formar parte de las herramientas utilizadas para conservar estas funciones. Pero de nuevo es imprescindible evitar simplificaciones. El pastoreo no es beneficioso por definición. Una carga ganadera excesiva, una permanencia demasiado prolongada, la concentración de animales alrededor de puntos de agua o alimentación o un manejo inadecuado pueden provocar compactación, erosión, pérdida de cubierta vegetal o acumulaciones excesivas de nutrientes.
Otro estudio publicado en 2026 en Geoderma Regional encontró diferencias importantes en la estructura y el carbono del suelo según la presión de pastoreo. Las condiciones de pastoreo bajo y moderado presentaron entre un 32 % y un 65 % más de grandes macroagregados que las sometidas a alta presión, mientras que las mayores concentraciones de carbono en los agregados aparecieron bajo presión moderada.
Pastorear no es suficiente. Tipo de ganado, carga ganadera, duración, rotación, disponibilidad de agua, productividad vegetal, suelo y clima determinan el resultado.
¿Pastoreo o tratamiento de deyecciones?
Probablemente sea una pregunta mal planteada. No necesitamos elegir entre gestión extensiva y tecnología. Necesitamos determinar qué combinación de soluciones tiene sentido en cada explotación y territorio. En determinadas explotaciones extensivas, parte de los nutrientes puede reciclarse directamente mediante el pastoreo.
En sistemas con estabulación o elevada concentración de animales, las deyecciones deben recogerse y gestionarse y pueden convertirse en materia prima para producir biogás, biometano, fertilizantes orgánicos y nutrientes recuperados. Y existen numerosos modelos intermedios.
Esta visión coincide con un enfoque que está promoviendo la propia Comisión Europea: considerar las deyecciones ganaderas no simplemente como un flujo residual, sino como un recurso de la bioeconomía circular del que pueden obtenerse energía renovable y fertilizantes de base biológica, mediante tecnologías como la digestión anaerobia y la recuperación de nutrientes.
Aquí la digestión anaerobia ofrece una conexión especialmente interesante: permite transformar la materia orgánica en biogás o biometano, mientras buena parte de los nutrientes permanece en el digestato.
El ciclo, por tanto, no termina cuando producimos energía.
DEYECCIONES → DIGESTIÓN ANAEROBIA → ENERGÍA + NUTRIENTES → SUELO
La energía es una parte de la ecuación. La gestión de los nutrientes es la otra.
De gestionar residuos a gestionar nutrientes
Quizá este sea el principal cambio de perspectiva. Durante mucho tiempo hemos abordado las deyecciones preguntándonos: ¿qué hacemos con este residuo?
La economía circular nos llevó a formular otra pregunta: ¿qué recursos contiene y cómo podemos recuperarlos?
Ahora podemos avanzar un paso más: ¿dónde están esos nutrientes, dónde hacen falta y cuál es la forma ambiental, agronómica y económicamente más adecuada de devolverlos al sistema productivo?
La magnitud del reto ayuda a entender este cambio de perspectiva. La Agencia Europea de Medio Ambiente estima que, a lo largo del sistema agroalimentario europeo, se producen pérdidas de alrededor del 80 % del nitrógeno y del 70 % del fósforo movilizados. De las entradas de estos nutrientes en forma de fertilizantes, solo aproximadamente entre el 20 % y el 30 % termina incorporado en los alimentos que llegan al consumidor. Cerrar mejor estos ciclos no es, por tanto, únicamente una cuestión de gestión de residuos: es también una cuestión de eficiencia en el uso de recursos.
La respuesta puede combinar herramientas muy diferentes:
PASTOREO Y TRANSHUMANCIA
→ retorno directo y redistribución territorial de nutrientes
DIGESTIÓN ANAEROBIA
→ biogás + biometano + digestato
RECUPERACIÓN DE NUTRIENTES
→ productos fertilizantes y nutrientes recuperados
COMPOSTAJE Y OTROS TRATAMIENTOS
→ materia orgánica estabilizada y productos de valor agronómico
GESTIÓN AGRONÓMICA
→ utilización de los nutrientes allí donde cultivos y suelos los necesitan
La densidad ganadera, las superficies agrícolas disponibles, las distancias, el tipo de suelo, la vulnerabilidad de las aguas, la disponibilidad de pastos, la climatología, la orografía y la estructura económica de las explotaciones condicionan qué estrategia resulta más adecuada.
La pregunta ya no es solo cómo tratamos las deyecciones, sino cómo gestionamos los nutrientes a escala territorial.
Una cuestión de distribución
Este enfoque introduce un desafío adicional. En determinados territorios europeos existe una elevada concentración de nutrientes procedentes de la actividad ganadera. En otros encontramos suelos necesitados de materia orgánica y nutrientes y grandes superficies donde desaparece el pastoreo. La economía circular no consiste únicamente en recuperar nutrientes.
También implica preguntarnos cómo redistribuirlos. Pastoreo y transhumancia, planes de fertilización, procesamiento de digestatos, separación y concentración de nutrientes, fertilizantes orgánicos, transporte hacia zonas deficitarias, digitalización y monitorización pueden formar parte de esa estrategia.
No existe una herramienta capaz de resolver por sí sola el problema. Existe un sistema de soluciones que debemos aprender a combinar.
¿Y el cambio climático?
La relación entre ganadería y cambio climático también exige evitar simplificaciones. Los rumiantes generan emisiones de metano entérico independientemente de que los animales estén estabulados o pastando. Los sistemas extensivos, por tanto, no deben presentarse automáticamente como climáticamente neutros.
Pero evaluar su sostenibilidad únicamente mediante las emisiones por kilogramo de producto también puede dejar fuera otras funciones territoriales.
Conservación de pastizales, mantenimiento de hábitats, reciclaje de nutrientes, aprovechamiento de biomasa no comestible por las personas, gestión de vegetación combustible, paisaje y actividad económica en áreas rurales forman parte de una evaluación más amplia. Esto no elimina las emisiones. Obliga a analizar el sistema completo.
La pregunta relevante no debería ser qué modelo podemos declarar universalmente sostenible, sino qué combinación de producción, gestión de nutrientes, energía, suelo y territorio ofrece mejores resultados en cada contexto.
La economía circular también puede caminar sobre cuatro patas
Cuando pensamos en innovación aplicada a las deyecciones ganaderas imaginamos digestores, separadores, membranas, reactores, sensores y tecnologías capaces de recuperar recursos. Y necesitamos esas herramientas. Pero la economía circular agroganadera también puede comenzar de una manera mucho más sencilla: con un animal aprovechando un pasto y devolviendo parte de sus nutrientes al territorio que ha producido su alimento.
La ganadería extensiva y la transhumancia nos recuerdan algo fundamental: los nutrientes no son únicamente un problema que debemos gestionar. Son recursos que circulan por los sistemas agrarios y que necesitamos mantener dentro de ciclos productivos seguros y eficientes.
En algunos lugares será necesario recogerlos, transportarlos, transformarlos y redistribuirlos. En otros, el pastoreo puede contribuir a cerrar parte del ciclo directamente sobre el terreno. Y en muchos territorios necesitaremos ambas cosas.
El futuro de la gestión sostenible de las deyecciones no depende únicamente de desarrollar mejores tecnologías. También depende de nuestra capacidad para saber qué nutrientes tenemos, dónde están, dónde los necesitamos y cuál es la mejor manera de devolverlos al suelo sin convertir un recurso en un problema ambiental.
Porque la verdadera economía circular no consiste únicamente en transformar residuos. Consiste, sobre todo, en aprender a cerrar bien los ciclos.
Para ampliar información
European Environment Agency (2026). Extensive livestock systems and nature in Europe. Análisis sobre pastoreo extensivo, hábitats seminaturales, biodiversidad y gestión territorial.
Geoderma Regional (2026). Estudios sobre intensidad de pastoreo, propiedades del suelo, carbono y ciclos de nutrientes en sistemas silvopastorales y pastizales.
EU CAP Network. The role of livestock in the circular bio-economy. Ganadería, reciclaje de nutrientes, fertilización orgánica, biogás y bioeconomía circular.
MITECO. Red de vías pecuarias. Información sobre la función ganadera, ecológica y territorial de las vías pecuarias españolas.
Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Experiencias y prácticas sostenibles vinculadas con ganadería extensiva, transhumancia y aprovechamiento de recursos agrícolas.