Estrella de Levante: la industria cervecera cada vez más sostenible
Biogás y biometano como palancas de sostenibilidad en la industria agroalimentaria
La transición energética no solo se juega en los grandes parques solares o eólicos. También se decide, cada día, en fábricas, cooperativas y plantas agroalimentarias que generan toneladas de materia orgánica como parte inevitable de su actividad. En ese contexto, el sector agroalimentario español tiene ante sí una oportunidad clara: convertir sus residuos en energía renovable y valor añadido.
Lo que encontrarás aquí
- Biogás y biometano como palancas de sostenibilidad en la industria agroalimentaria
- De la tradición cervecera a la innovación energética
- ¿Qué aporta el biogás a una industria como la cervecera?
- Un paso más allá: biometano, red gasista y fondos europeos
- Un proyecto alineado con una estrategia de sostenibilidad más amplia
- El impacto positivo más allá de la fábrica
- Un modelo que ya está demostrando su viabilidad
- Mirando al futuro
Un ejemplo especialmente ilustrativo es el de Estrella de Levante, la histórica cervecera murciana, que dio un paso decidido para transformar los subproductos de la fabricación de cerveza en biogás hace ya unos años (más recientemente biometano), integrando sostenibilidad, innovación y competitividad industrial.
De la tradición cervecera a la innovación energética
La elaboración de cerveza es un proceso profundamente ligado a la materia orgánica. Malta, lúpulo, levaduras y agua son los ingredientes básicos de un producto que forma parte de la cultura y la economía de muchas regiones. Pero ese mismo proceso genera también subproductos y residuos orgánicos: bagazo de malta, lías, restos de fermentación y lodos procedentes del tratamiento de aguas residuales.
Durante décadas, estos materiales se han gestionado mediante valorización externa, alimentación animal o tratamiento convencional. Hoy, gracias a tecnologías maduras como la digestión anaerobia, estos residuos se han convertido en una fuente energética de primer orden.
Estrella de Levante ha entendido bien este cambio de paradigma y ha decidido dar un paso más allá, apostando por un modelo de economía circular real, en el que los residuos dejan de ser un problema para convertirse en un recurso estratégico.
¿Qué aporta el biogás a una industria como la cervecera?
El biogás es el resultado de un proceso biológico natural en el que microorganismos descomponen materia orgánica en ausencia de oxígeno. El gas obtenido, rico en metano, puede utilizarse para producir electricidad, calor o, tras un proceso de purificación, convertirse en biometano, un gas renovable con las mismas propiedades que el gas natural.
En una industria como la cervecera, este modelo permite:
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Reducir la dependencia energética externa.
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Disminuir emisiones de gases de efecto invernadero.
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Optimizar la gestión de residuos orgánicos.
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Generar fertilizantes orgánicos a partir del digestato.
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Mejorar la eficiencia global del proceso productivo.
No es una solución teórica. Es una tecnología ya implantada en numerosos países europeos y cada vez más presente en España.
Un paso más allá: biometano, red gasista y fondos europeos
El proyecto de Estrella de Levante no se queda únicamente en la generación interna de biogás. La cervecera murciana ha planteado un salto cualitativo hacia la producción de biometano, un gas renovable con las mismas propiedades que el gas natural convencional, pero de origen 100 % renovable.
La iniciativa contempla la construcción de dos instalaciones clave. Por un lado, una planta vinculada a la depuradora de aguas residuales de la fábrica, donde ya se genera biogás a partir de los lodos del proceso. Por otro, una instalación asociada al vertedero de Cañada Hermosa. En ambos casos, el objetivo es capturar, purificar y valorizar el biogás para transformarlo en biometano, apto para su inyección en la red gasista o su uso como combustible renovable.
Las cifras permiten dimensionar el alcance del proyecto. Se estima una producción anual cercana a los 13.000 MWh de energía renovable en forma de biometano, equivalente al consumo anual de gas natural de más de 1.500 hogares. Desde el punto de vista ambiental, la iniciativa permitiría evitar alrededor de 2.500 toneladas de CO₂ al año, una reducción significativa de la huella de carbono asociada a la actividad industrial.
El biometano producido podría destinarse a distintos usos: inyección directa en la red de gas, utilización como combustible para vehículos de gas natural o incluso su aplicación en transporte pesado. Esta versatilidad convierte al proyecto en una pieza estratégica no solo para la empresa, sino también para el sistema energético regional.
La inversión prevista ronda el millón de euros por planta, con costes de operación y mantenimiento contenidos, lo que refuerza la viabilidad económica del modelo. No es casual que Estrella de Levante haya presentado esta iniciativa en el marco de los fondos europeos Next Generation, orientados precisamente a impulsar proyectos que combinen descarbonización, innovación industrial y economía circular.
Un proyecto alineado con una estrategia de sostenibilidad más amplia
Este paso no surge de la nada. Estrella de Levante lleva años trabajando en una estrategia de sostenibilidad integral. La compañía reutiliza ya el 99 % de los residuos orgánicos que genera, recupera CO₂ del proceso de fermentación y ha incorporado soluciones de autoconsumo energético.
La producción de biogás y biometano aparece así como la pieza que completa el círculo, permitiendo cerrar el ciclo de la materia y de la energía dentro del propio proceso productivo.
El impacto positivo más allá de la fábrica
El valor de este tipo de proyectos no se limita a la empresa que los impulsa. Una planta de biogás o biometano genera impacto positivo en el territorio:
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Empleo local durante la construcción y operación.
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Desarrollo de conocimiento técnico e industrial.
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Menor presión ambiental sobre vertederos y sistemas de tratamiento.
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Contribución a los objetivos climáticos regionales y nacionales.
En regiones con un fuerte peso del sector agroalimentario, como Murcia, estas iniciativas pueden convertirse en palancas de desarrollo industrial sostenible, replicables en otras empresas y subsectores.
Un modelo que ya está demostrando su viabilidad
El caso de Estrella de Levante se suma a otros ejemplos en España, como el de empresas hortofrutícolas que ya operan plantas de biogás para autoconsumo energético y producción de fertilizantes orgánicos. Todos ellos apuntan en la misma dirección: el biogás funciona cuando se diseña bien, se integra en la actividad industrial y se comunica con transparencia.
La industria agroalimentaria española genera cada año entre 15 y 20 millones de toneladas de residuos y subproductos orgánicos. Transformar siquiera una parte de ese volumen en energía renovable supondría un salto cualitativo en términos de sostenibilidad, competitividad y resiliencia energética.
Mirando al futuro
El proyecto de Estrella de Levante demuestra que la transición energética no es una amenaza para la industria agroalimentaria, sino una oportunidad estratégica. Convertir residuos en energía limpia permite reducir costes, emisiones y dependencia externa, al tiempo que se genera valor para el territorio.
El biogás y el biometano ya no son tecnologías del futuro. Son herramientas del presente, especialmente adecuadas para un sector que, como el agroalimentario, está íntimamente ligado a la materia orgánica.
La pregunta ya no es si este camino tiene sentido, sino cuántas empresas se atreverán a recorrerlo.