Kernel Export: empresas agroalimentarias y economía circular
Cuando el residuo se convierte en recurso: planta de biogás de Kernel Export
España está viviendo un momento de transformación energética donde el sector agroalimentario es protagonista en la transición hacia modelos más circulares y eficientes. Entre los ejemplos más ilustrativos se encuentra la iniciativa pionera de biogás de Kernel Export, una empresa hortofrutícola murciana que no solo produce miles de toneladas de verduras cada año, sino que apostó hace años por convertir sus residuos en energía limpia y fertilizantes de alto valor.
Lo que encontrarás aquí
- Cuando el residuo se convierte en recurso: planta de biogás de Kernel Export
- Más allá de la producción: valorizando los residuos
- Un salto de innovación: la planta de biogás
- Impacto ambiental y circularidad
- El contexto cooperativo: impulsando la transición verde
- Cooperativas que se suman a la transición energética
- Biogás: una oportunidad empresarial y ambiental
- Hacia una industria agroalimentaria más sostenible y competitiva
La magnitud del reto es considerable. Según estimaciones basadas en datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), el Ministerio de Agricultura y diversos estudios sectoriales, la industria agroalimentaria española genera cada año entre 15 y 20 millones de toneladas de residuos y subproductos orgánicos. Hablamos de restos vegetales, descartes de procesado, sueros lácteos, lodos orgánicos o subproductos cárnicos que, en muchos casos, siguen teniendo un alto valor energético y agronómico. Tradicionalmente, una parte de estos materiales ha supuesto un coste ambiental y económico para las empresas. Sin embargo, tecnologías como el biogás permiten convertir este volumen de residuos en una oportunidad real: energía renovable, fertilizantes orgánicos y una reducción tangible de emisiones, avanzando hacia un modelo agroalimentario más circular, eficiente y resiliente.
Más allá de la producción: valorizando los residuos
Kernel Export, ubicada en Los Alcázares, en la región del Mar Menor (Murcia), es una industria bien conocida en el sector hortofrutícola. Su actividad principal es la producción, transformación y comercialización de verduras y hortalizas tanto en agricultura tradicional como ecológica, con más de 25.000 toneladas anuales de producción.
Pero como ocurre en muchas industrias agroalimentarias, esta actividad genera también un volumen significativo de subproductos y residuos orgánicos: recortes de hojas, restos de pieles de vegetales o descartes de líneas de procesamiento. Hasta hace unos años, estos residuos implicaban costes de gestión, transporte y tratamiento externo para la empresa.
Un salto de innovación: la planta de biogás
En un paso estratégico hacia la sostenibilidad, Kernel Export decidió construir una planta de biogás en su propia factoría. Esta instalación, puesta en marcha en 2014, está diseñada para tratar más de 60 toneladas diarias de subproductos hortofrutícolas y transformarlos en energía eléctrica y fertilizantes orgánicos útiles para la agricultura.
Con una potencia instalada de 370 kW eléctricos y un digestor de 3.000 m³, la planta convierte los residuos vegetales en biogás mediante un proceso de digestión anaerobia. Este biogás se aprovecha para generar electricidad que alimenta parte de la operación industrial, reduciendo así la dependencia de fuentes externas de energía.
Pero ahí no termina la historia: tras la digestión, los residuos procesados se transforman en digestatos y compost de alta calidad, que pueden utilizarse como fertilizantes ricos en materia orgánica para los propios cultivos de la empresa o de terceros.
Impacto ambiental y circularidad
Este tipo de iniciativas encarna los principios de la economía circular aplicados al sector agroalimentario:
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Reducción de emisiones: al convertir residuos en energía renovable se evitan emisiones asociadas al transporte y la gestión convencional de desechos, así como la utilización de combustibles fósiles.
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Autoconsumo energético: la energía generada en la planta reduce la necesidad de comprar electricidad de la red, bajando la huella de carbono de la producción.
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Fertilidad del suelo: los fertilizantes orgánicos producidos a partir del digestato devuelven nutrientes a la tierra de forma natural, reduciendo la dependencia de fertilizantes químicos.
Este modelo aporta beneficios ambientales claros y, al mismo tiempo, mejora la eficiencia operativa de la propia empresa.
El contexto cooperativo: impulsando la transición verde
La apuesta de Kernel Export se enmarca en una tendencia más amplia dentro del sector agroalimentario español. Organizaciones como Cooperativas Agro‑alimentarias de España promueven activamente la integración de energías renovables, incluyendo el biogás, entre sus cooperativas asociadas.
Este organismo, que agrupa a cooperativas de todos los subsectores (frutas y hortalizas, cereales, ganadería, olivar, etc.), ha trabajado en los últimos años en la identificación de oportunidades y barreras para el desarrollo de instalaciones de biogás y biometano en las explotaciones y plantas de sus asociadas.
Además, iniciativas recientes en el sector buscan aprovechar fondos públicos, como los gestionados por el IDAE dentro del PERTE de energías renovables, hidrógeno renovable y almacenamiento, para apoyar la implantación de proyectos de biogás en cooperativas.
Cooperativas que se suman a la transición energética
Aunque no todas las cooperativas cuentan aún con plantas propias de biogás como Kernel Export, varias se están moviendo en esa dirección. Además de los proyectos promovidos desde el nivel asociativo, hay ejemplos sectoriales donde instalaciones vinculadas a cooperativas exploran la valorización energética de residuos. Por ejemplo, algunas trabajan ya en la reutilización de subproductos agrícolas y ganaderos para generar fertilizantes orgánicos y energía limpia, lo que complementa el enfoque circular que propone la industria.
Este impulso forma parte de una visión más amplia en la que el sector agroalimentario español aprovecha sus propios residuos como materia prima para energía renovable, reduciendo costes y ganando resiliencia energética en un contexto de transición climática y volatilidad en los precios de la energía.
Biogás: una oportunidad empresarial y ambiental
La experiencia de Kernel Export demuestra que la adopción de tecnologías como la digestión anaerobia no es solo una cuestión ambiental, sino también una decisión empresarial inteligente. La planta de biogás aporta valor añadido al gestionar internamente residuos, generando energía y productos aprovechables para la misma cadena productiva.
Además, iniciativas cooperativas y sectoriales están allanando el camino para que más empresas del campo español consideren estas soluciones como parte de su estrategia a medio y largo plazo.
Hacia una industria agroalimentaria más sostenible y competitiva
El sector agroalimentario está en pleno proceso de redefinición energética. Integrar sistemas de biogás y biometano en las operaciones productivas permite a empresas y cooperativas cerrar ciclos de materiales, reducir la huella ambiental y fortalecer su competitividad en un mercado cada vez más exigente en sostenibilidad.
El caso de Kernel Export es un ejemplo inspirador de cómo la innovación tecnológica, la visión estratégica y un compromiso real con el entorno pueden transformar desafíos ambientales en oportunidades empresariales.