Digestato: fertilizante renovable clave para reducir dependencia exterior
Un nuevo informe de la European Biogas Association concluye que el digestato podría sustituir más del 16% de los fertilizantes nitrogenados minerales utilizados en Europa y convertirse en una pieza estratégica para la agricultura, la seguridad alimentaria y la economía circular.
Cuando se habla de biogás y biometano, la atención suele centrarse en la energía renovable que producen estas instalaciones. Sin embargo, existe otro producto que cada vez despierta más interés entre científicos, agricultores, administraciones y responsables políticos: el digestato.
Lo que encontrarás aquí
- Un nuevo informe de la European Biogas Association concluye que el digestato podría sustituir más del 16% de los fertilizantes nitrogenados minerales utilizados en Europa y convertirse en una pieza estratégica para la agricultura, la seguridad alimentaria y la economía circular.
- ¿Qué es exactamente el digestato?
- Europa produjo 25 millones de toneladas de digestato seco en 2024
- Una alternativa real a los fertilizantes convencionales
- Menos dependencia energética y menos emisiones
- Beneficios para la salud del suelo
- Del fertilizante al material para baterías
- Un recurso aún infrautilizado
- Mucho más que un subproducto
- El debate no está cerrado
Lejos de ser un simple subproducto, el digestato se está consolidando como una herramienta estratégica para la agricultura europea. Así lo refleja el nuevo informe “Digestate in Europe: The State of Play in 2026”, elaborado por la European Biogas Association (EBA), que sitúa este material en el centro de los objetivos europeos de economía circular, salud del suelo, seguridad alimentaria y autonomía estratégica.
¿Qué es exactamente el digestato?
El digestato es el material resultante del proceso de digestión anaerobia mediante el que se producen biogás y biometano a partir de residuos orgánicos.
Durante este proceso, la materia orgánica se transforma parcialmente en gas renovable, pero los nutrientes presentes originalmente en los residuos, principalmente nitrógeno, fósforo y potasio, permanecen en el digestato. Esto permite devolver esos nutrientes al suelo agrícola y cerrar el ciclo natural de los recursos.
Dicho de forma sencilla: los residuos orgánicos generan energía renovable y, además, producen un fertilizante capaz de devolver fertilidad a los suelos.
Europa produjo 25 millones de toneladas de digestato seco en 2024
Según la EBA, las plantas europeas de digestión anaerobia produjeron en 2024 aproximadamente 25 millones de toneladas de materia seca de digestato, equivalentes a unos 450 millones de toneladas en materia fresca.
La mayor parte procede de materias primas agrícolas, especialmente estiércoles y purines, que representan alrededor del 60% de los sustratos utilizados. También contribuyen residuos alimentarios, lodos de depuradora, residuos industriales orgánicos y la fracción orgánica de residuos municipales.
Actualmente, cerca del 75% del digestato europeo se aplica directamente al suelo agrícola y otro 20% se utiliza tras procesos de mejora o acondicionamiento. Esto confirma que su principal función sigue siendo la fertilización agrícola.
Una alternativa real a los fertilizantes convencionales
Uno de los datos más relevantes del informe es su capacidad para sustituir fertilizantes minerales fabricados mediante procesos industriales intensivos en energía.
La producción europea de digestato contiene aproximadamente:
- 1,7 millones de toneladas de nitrógeno.
- 0,3 millones de toneladas de fósforo.
- 0,2 millones de toneladas de potasio.
Según los cálculos de la EBA, esta cantidad permitiría sustituir técnicamente:
- Más del 16% de los fertilizantes nitrogenados minerales utilizados actualmente en Europa.
- Entre el 25% y el 30% de los fertilizantes fosfatados.
- Cerca del 10% de los fertilizantes potásicos.
Estas cifras adquieren especial relevancia en un contexto marcado por la volatilidad de los precios de los fertilizantes, la dependencia de importaciones y la creciente preocupación por la seguridad alimentaria europea.
Menos dependencia energética y menos emisiones
La fabricación de fertilizantes nitrogenados convencionales depende en gran medida del gas natural y de procesos industriales muy intensivos energéticamente.
El informe recuerda que el proceso Haber-Bosch, utilizado para fabricar amoniaco y fertilizantes nitrogenados, es responsable de aproximadamente el 1,4% de las emisiones mundiales de CO₂.
Al reutilizar nutrientes ya presentes en residuos orgánicos, el digestato reduce la necesidad de fabricar nuevos fertilizantes a partir de recursos fósiles.
Por ello, el digestato no solo contribuye a la economía circular, sino también a la descarbonización de la agricultura y a la reducción de la dependencia energética exterior.
Beneficios para la salud del suelo
El interés por el digestato no se limita a su contenido nutricional.
A diferencia de muchos fertilizantes minerales, aporta materia orgánica que contribuye a mejorar las propiedades físicas y biológicas del suelo. El informe recoge evidencias científicas que muestran mejoras en aspectos como:
- Incremento del carbono orgánico del suelo.
- Mayor estabilidad estructural.
- Mejor retención de agua.
- Reducción de la erosión.
- Mayor eficiencia en el aprovechamiento de nutrientes.
Estos beneficios resultan especialmente relevantes en un contexto de sequías más frecuentes y fenómenos meteorológicos extremos asociados al cambio climático.
Los autores destacan que una mejor capacidad de retención de agua puede ayudar a reducir las necesidades de riego y aumentar la resiliencia de los cultivos frente a periodos de escasez hídrica.
Del fertilizante al material para baterías
Otro aspecto llamativo del informe es la creciente diversificación de usos del digestato.
Además de la fertilización agrícola, Europa está desarrollando tecnologías para recuperar nutrientes específicos y transformarlos en nuevos productos de alto valor añadido.
Entre las aplicaciones emergentes destacan:
- Producción de biofertilizantes avanzados.
- Cultivo de microalgas.
- Obtención de bioplásticos.
- Recuperación de fósforo.
- Producción de estruvita.
- Obtención de materiales para baterías de litio-ferrofosfato (LFP).
Estas innovaciones amplían el papel del digestato más allá de la agricultura y refuerzan su contribución a la bioeconomía circular europea.
Un recurso aún infrautilizado
Pese a sus ventajas, la EBA considera que el digestato sigue siendo un recurso insuficientemente reconocido por las políticas europeas.
Los autores sostienen que todavía existen barreras regulatorias, administrativas y de mercado que dificultan su plena integración como fertilizante renovable y producto estratégico para la transición ecológica.
Además, subrayan que la expansión del biometano prevista en Europa podría multiplicar significativamente la disponibilidad futura de digestato.
Las estimaciones del informe apuntan a que el potencial de nutrientes recuperables podría alcanzar hacia 2050:
- 9,7 millones de toneladas de nitrógeno.
- 1,7 millones de toneladas de fósforo.
- 0,8 millones de toneladas de potasio.
Mucho más que un subproducto
La principal conclusión del informe es clara: el digestato no debe considerarse un residuo.
Para la European Biogas Association constituye un producto de alto valor capaz de conectar la producción de energía renovable con la fertilización sostenible, la recuperación de nutrientes, la mejora de los suelos y la resiliencia agrícola europea.
En un escenario marcado por la necesidad de reducir emisiones, mejorar la seguridad alimentaria y disminuir la dependencia exterior, el digestato aparece cada vez más como una de las piezas menos conocidas, pero potencialmente más importantes, de la transición hacia una economía verdaderamente circular.
El debate no está cerrado
A pesar de las conclusiones positivas del informe, el uso agrícola del digestato sigue generando debate en algunos territorios españoles.
Diversos colectivos vecinales, organizaciones ecologistas y plataformas ciudadanas han expresado preocupación por varios aspectos relacionados con su aplicación en campo. Entre las cuestiones que suelen plantearse figuran el riesgo de contaminación por nitratos en zonas ya vulnerables, la posible acumulación de determinados contaminantes cuando el digestato procede de ciertos residuos, los olores asociados a su gestión y la capacidad real de los sistemas de control para garantizar una aplicación adecuada.
Los defensores del digestato responden que estos riesgos dependen fundamentalmente de la composición del producto, de la calidad de los residuos de origen y de las prácticas de aplicación utilizadas. Además, recuerdan que el digestato está sujeto a requisitos normativos, controles analíticos y limitaciones agronómicas similares a las que afectan a otros fertilizantes orgánicos.
Precisamente por ello, el debate no debería centrarse únicamente en si el digestato es bueno o malo, sino en cómo se produce, cómo se controla y cómo se utiliza sobre el terreno.
Fuente: European Biogas Association (EBA), Digestate in Europe: The State of Play in 2026.