Las molécuLas moléculas verdes podrían reducir a la mitad la dependencia energética de Europa
Biometano, hidrógeno renovable y biocombustibles avanzados se perfilan como piezas clave para reducir la dependencia energética y descarbonizar los sectores más difíciles de electrificar
La transición energética suele asociarse a paneles solares, aerogeneradores y vehículos eléctricos. Sin embargo, cada vez más expertos coinciden en que la electrificación, siendo fundamental, no será suficiente por sí sola para alcanzar los objetivos climáticos europeos.
Lo que encontrarás aquí
- Biometano, hidrógeno renovable y biocombustibles avanzados se perfilan como piezas clave para reducir la dependencia energética y descarbonizar los sectores más difíciles de electrificar
- Más que una cuestión climática
- ¿Qué son exactamente las moléculas verdes?
- Los sectores donde la electrificación no basta
- El biometano: una solución disponible hoy
- Un potencial relevante para la descarbonización
- España, en una posición privilegiada
- Industria, empleo y competitividad
- Una transición que necesitará múltiples soluciones
Un reciente informe elaborado por Moeve analiza el papel que pueden desempeñar las llamadas moléculas verdes, entre ellas el biometano, el hidrógeno renovable, los combustibles sintéticos y los biocombustibles avanzados, en la transformación energética e industrial de Europa.
La principal conclusión es clara: si Europa quiere reducir sus emisiones, reforzar su competitividad industrial y disminuir su dependencia energética exterior, necesitará combinar electricidad renovable y gases y combustibles renovables.
Más que una cuestión climática
Durante años, la transición energética se ha presentado principalmente como una respuesta al cambio climático. Sin embargo, la invasión rusa de Ucrania y las tensiones geopolíticas internacionales han puesto de manifiesto otra realidad: la seguridad energética también se ha convertido en una prioridad estratégica.
Según recoge el informe, la Unión Europea mantiene una elevada dependencia de la energía importada. Esta situación expone a la economía europea a la volatilidad de los mercados internacionales y a posibles interrupciones del suministro.
En este contexto, la producción de energía renovable dentro del propio territorio europeo no solo contribuye a reducir emisiones, sino que también fortalece la autonomía energética y la resiliencia económica.
El estudio estima que el despliegue de moléculas verdes podría reducir aproximadamente a la mitad la dependencia energética exterior de la Unión Europea, situándola en torno al 28% en 2040.
¿Qué son exactamente las moléculas verdes?
Bajo esta denominación se agrupan distintos combustibles y materias primas renovables capaces de sustituir parcial o totalmente a los combustibles fósiles tradicionales.
Entre ellas destacan:
- Biometano producido a partir de residuos orgánicos, agrícolas y ganaderos.
- Biocombustibles avanzados elaborados a partir de materias primas sostenibles.
- Hidrógeno renovable obtenido mediante electrólisis alimentada con energías renovables.
- Combustibles sintéticos derivados del hidrógeno renovable.
A diferencia de la electricidad, estas moléculas pueden almacenarse, transportarse y utilizarse en infraestructuras energéticas ya existentes, lo que facilita su integración progresiva en el sistema energético.
Los sectores donde la electrificación no basta
El informe subraya que existen actividades económicas donde la electrificación presenta importantes limitaciones técnicas, económicas o logísticas.
Entre ellas destacan:
- La aviación.
- El transporte marítimo.
- El transporte pesado por carretera.
- La industria siderúrgica.
- La industria química.
- La producción de cemento, vidrio y otros materiales industriales.
Estos sectores representan aproximadamente un tercio de las emisiones europeas y constituyen algunos de los mayores retos para alcanzar la neutralidad climática.
En muchos de estos casos, los gases y combustibles renovables aparecen como una de las pocas alternativas viables para sustituir a los combustibles fósiles sin comprometer la operatividad de las instalaciones o los sistemas de transporte.
El biometano: una solución disponible hoy
Aunque el hidrógeno renovable concentra gran parte de la atención mediática, el informe señala que los combustibles procedentes de biomasa y residuos serán previsiblemente los primeros en desplegarse de forma masiva.
Entre ellos destaca el biometano, obtenido mediante la valorización de residuos agrícolas, ganaderos, agroalimentarios y urbanos.
Su principal ventaja es que puede aprovechar buena parte de las infraestructuras gasistas existentes, reduciendo la necesidad de nuevas inversiones y acelerando la descarbonización.
Además, contribuye simultáneamente a varios objetivos ambientales:
- Producción de energía renovable.
- Gestión sostenible de residuos.
- Recuperación de nutrientes.
- Reducción de emisiones de gases de efecto invernadero.
- Impulso a la economía circular.
Un potencial relevante para la descarbonización
El estudio atribuye a las moléculas verdes un papel relevante en la reducción de emisiones europeas durante las próximas décadas.
Según sus estimaciones, podrían contribuir a reducir alrededor del 22% de las emisiones necesarias para alcanzar la neutralidad climática en 2050.
La electrificación seguiría siendo la principal herramienta de descarbonización, pero las moléculas renovables constituirían el segundo gran vector de reducción de emisiones.
En otras palabras, la transición energética europea no sería un proceso basado únicamente en electrones, sino también en moléculas renovables capaces de llegar donde la electricidad encuentra mayores dificultades.
España, en una posición privilegiada
Uno de los aspectos más destacados del informe es el papel que podría desempeñar España dentro de esta transformación.
Las condiciones de recurso solar y eólico, junto con el potencial para producir biometano y otros combustibles renovables, sitúan a la Península Ibérica entre las regiones mejor posicionadas de Europa.
En el ámbito del hidrógeno renovable, España lidera actualmente buena parte del desarrollo de proyectos europeos y cuenta con algunos de los objetivos más ambiciosos de capacidad de electrólisis para la próxima década.
Esta posición podría convertir al país no solo en consumidor, sino también en exportador de energía renovable hacia otros mercados europeos.
Industria, empleo y competitividad
Más allá de los beneficios ambientales, el informe insiste en la dimensión económica de esta transformación.
El desarrollo de cadenas de valor asociadas al biometano, los biocombustibles avanzados y el hidrógeno renovable podría generar nuevas oportunidades industriales, atraer inversiones y crear empleo cualificado.
Las estimaciones recogidas en el estudio apuntan a la creación potencial de hasta 1,7 millones de puestos de trabajo y a una contribución significativa al crecimiento económico europeo.
Desde esta perspectiva, las moléculas verdes no se presentan únicamente como una herramienta climática, sino también como una política industrial y energética.
Una transición que necesitará múltiples soluciones
La principal enseñanza del informe es que no existe una única tecnología capaz de resolver por sí sola el desafío energético y climático europeo.
La electrificación seguirá siendo esencial para muchos usos energéticos, pero la descarbonización completa requerirá también combustibles renovables, hidrógeno, biometano, captura de carbono, eficiencia energética y nuevas soluciones industriales.
Lejos de competir entre sí, estas tecnologías están llamadas a complementarse.
En ese escenario, el biometano, el hidrógeno renovable y otros combustibles renovables podrían convertirse en herramientas fundamentales para avanzar hacia una Europa más sostenible, más competitiva y menos dependiente de las importaciones energéticas.
Porque la transición energética ya no trata únicamente de reducir emisiones. También trata de garantizar energía, fortalecer la industria y construir una mayor autonomía estratégica para las próximas décadas.