Las llamadas “moléculas verdes” ya no se presentan únicamente como una herramienta para reducir emisiones. Un nuevo informe elaborado por Moeve sostiene que serán decisivas para reforzar la competitividad industrial europea, disminuir la dependencia energética exterior y descarbonizar aquellos sectores donde la electrificación, por sí sola, no es suficiente.
Durante los últimos años, la transición energética se ha asociado principalmente al crecimiento de la energía solar y eólica. Sin embargo, a medida que Europa avanza hacia una economía climáticamente neutra, surge una realidad cada vez más evidente: no todos los sectores pueden electrificarse con la misma facilidad.
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- Las llamadas “moléculas verdes” ya no se presentan únicamente como una herramienta para reducir emisiones. Un nuevo informe elaborado por Moeve sostiene que serán decisivas para reforzar la competitividad industrial europea, disminuir la dependencia energética exterior y descarbonizar aquellos sectores donde la electrificación, por sí sola, no es suficiente.
- La transición energética ya no consiste solo en reducir emisiones
- ¿Qué son exactamente las moléculas verdes?
- Sectores donde la electrificación no basta
- El biometano, una solución disponible hoy
- Una pieza clave para la independencia energética
- España parte de una posición privilegiada
- Reducir emisiones y generar empleo
- El gran desafío: pasar de la estrategia a la acción
- Transición energética basada en la complementariedad
La industria pesada, el transporte marítimo, la aviación o el transporte de mercancías por carretera continúan dependiendo en gran medida de combustibles fósiles debido a sus elevadas necesidades energéticas. Para estos usos, el informe “¿Por qué Europa necesita moléculas verdes?”, elaborado por Moeve, plantea que combustibles como el biometano, el hidrógeno renovable, los biocombustibles avanzados y otros combustibles sintéticos desempeñarán un papel imprescindible en la descarbonización de la economía europea.
La transición energética ya no consiste solo en reducir emisiones
Uno de los aspectos más interesantes del informe es que amplía el enfoque tradicional de la transición energética.
Hasta hace pocos años, el principal objetivo era reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Hoy, la situación geopolítica internacional ha añadido nuevas prioridades.
Los conflictos internacionales, la volatilidad de los mercados energéticos y la dependencia europea de las importaciones de combustibles fósiles han convertido la seguridad de suministro y la autonomía energética en cuestiones estratégicas para la Unión Europea.
En este contexto, el documento sostiene que las moléculas verdes no solo ayudan a combatir el cambio climático, sino que también pueden contribuir a:
- reforzar la seguridad energética;
- reducir la dependencia exterior;
- estabilizar el suministro energético;
- impulsar una nueva industria europea;
- mejorar la competitividad de las empresas.
Es decir, la transición energética deja de ser únicamente una política ambiental para convertirse también en una estrategia industrial y económica.
¿Qué son exactamente las moléculas verdes?
El informe agrupa bajo este concepto diferentes combustibles y materias primas renovables capaces de sustituir parcial o totalmente a los combustibles fósiles.
Entre ellos destacan:
- biometano;
- biometanol;
- diésel renovable;
- combustibles sostenibles para aviación (SAF);
- hidrógeno renovable;
- e-metanol;
- e-amoníaco;
- otros combustibles sintéticos derivados del hidrógeno.
Algunas de estas tecnologías, como el biometano o los biocombustibles avanzados, ya cuentan con un grado importante de madurez comercial. Otras, especialmente las basadas en hidrógeno renovable, todavía se encuentran en una fase inicial de despliegue, aunque se espera que adquieran un mayor protagonismo durante las próximas décadas.
Sectores donde la electrificación no basta
Uno de los mensajes centrales del informe es que la electrificación continuará siendo la principal herramienta para reducir emisiones, pero no resolverá por sí sola todos los desafíos de la transición energética.
Según el análisis, aproximadamente el 31 % de las emisiones actuales de la Unión Europea proceden de sectores considerados difíciles de electrificar, como:
- la industria química;
- la producción de acero;
- la fabricación de cemento, vidrio o cerámica;
- el refino;
- la aviación;
- el transporte marítimo;
- el transporte pesado por carretera.
Para estos sectores, las moléculas verdes constituyen una de las principales alternativas de descarbonización.
El biometano, una solución disponible hoy
Aunque el informe aborda distintas tecnologías, el biometano ocupa un lugar especialmente relevante porque ya puede producirse a partir de residuos orgánicos, agrícolas y ganaderos y utilizar las infraestructuras gasistas existentes.
Esta capacidad de aprovechar redes ya construidas constituye una de sus principales ventajas.
Además de reducir emisiones, el biometano contribuye a:
- valorizar residuos;
- producir energía renovable local;
- favorecer la economía circular;
- disminuir las importaciones de gas fósil.
Para países con un elevado potencial agroganadero, como España, esta tecnología representa una oportunidad especialmente significativa.
Una pieza clave para la independencia energética
El informe plantea un escenario ambicioso.
Según sus estimaciones, las moléculas verdes podrían llegar a sustituir entre un 20 % y un 40 % de la demanda actual de combustibles fósiles en Europa hacia 2040, reduciendo aproximadamente a la mitad la dependencia energética exterior de la Unión Europea. Además, podrían representar entre el 25 % y el 33 % del mix energético europeo en 2050.
Más allá de las cifras, el mensaje es claro: producir energía renovable dentro de Europa implica también reducir la exposición a crisis internacionales y aumentar la resiliencia del sistema energético.
España parte de una posición privilegiada
El informe identifica a España como uno de los países europeos con mejores condiciones para liderar este proceso.
Entre sus principales fortalezas destacan:
- abundantes recursos solares y eólicos;
- potencial para producir hidrógeno renovable;
- disponibilidad de biomasa y residuos aprovechables;
- capacidad industrial;
- proyectos ya en desarrollo.
En el ámbito del hidrógeno renovable, el documento sitúa a España entre los países europeos con mayor cartera de proyectos, favorecida por sus recursos renovables y por el impulso de distintas iniciativas públicas y privadas.
A ello se suma el elevado potencial del país para producir biometano a partir de residuos agrícolas, ganaderos, agroindustriales y urbanos, una oportunidad que diversos informes sectoriales vienen destacando en los últimos años.
Reducir emisiones y generar empleo
El estudio también pone el foco en el impacto económico de esta transformación.
El desarrollo de nuevas cadenas de valor vinculadas a las moléculas verdes puede convertirse en un motor de crecimiento industrial, innovación y empleo.
La transición energética deja así de plantearse únicamente como un coste para convertirse en una oportunidad de modernización económica.
Naturalmente, estas previsiones dependen de múltiples factores —como la evolución tecnológica, la regulación, la demanda y la competitividad de cada combustible— y deben interpretarse como escenarios de referencia más que como resultados garantizados.
El gran desafío: pasar de la estrategia a la acción
El informe concluye que Europa dispone ya de una hoja de ruta clara.
Las estrategias comunitarias, como el Pacto Verde Europeo, REPowerEU, RED III o el Clean Industrial Deal, establecen objetivos ambiciosos para acelerar la descarbonización.
Sin embargo, el verdadero reto consiste ahora en transformar esos objetivos en proyectos reales.
Eso implica:
- acelerar la inversión;
- desarrollar infraestructuras;
- impulsar la innovación;
- ofrecer estabilidad regulatoria;
- facilitar la adopción de tecnologías renovables por parte de la industria.
Transición energética basada en la complementariedad
Quizá la principal aportación del informe sea recordar que la transición energética no se construirá alrededor de una única tecnología.
La electrificación seguirá desempeñando un papel protagonista, pero convivirá con soluciones complementarias capaces de responder a necesidades muy diferentes.
En ese escenario, el biometano, el hidrógeno renovable y el resto de las moléculas verdes no compiten con la electricidad renovable. La complementan.
Porque alcanzar la neutralidad climática no dependerá únicamente de producir más electricidad renovable, sino también de disponer de combustibles capaces de descarbonizar aquellos sectores donde la electrificación resulta técnicamente compleja, económicamente costosa o, sencillamente, inviable. Esa es, precisamente, la tesis central que desarrolla el informe de Moeve y que sitúa a las moléculas verdes como uno de los pilares de la futura estrategia energética europea.