World Energy Outlook 2025: hacia un nuevo sistema energético mundial
Cada año, la Agencia Internacional de la Energía publica uno de los informes más influyentes del mundo sobre energía: el World Energy Outlook.
Lo que encontrarás aquí
- El planeta consume cada vez más electricidad
- Las energías renovables avanzan con rapidez
- Los combustibles fósiles podrían acercarse a su máximo histórico
- Los gases renovables: energía producida a partir de residuos
- Biogás y biometano: un potencial aún poco aprovechado
- Más electrificación y más infraestructuras
- Seguridad energética en un mundo incierto
- Los minerales críticos: el nuevo desafío energético
- Un sistema energético más diverso
- El futuro energético depende de las decisiones de hoy
- Un cambio que ya está en marcha
Este documento analiza cómo está evolucionando el sistema energético global y plantea posibles escenarios sobre cómo produciremos y consumiremos energía en las próximas décadas.
La edición World Energy Outlook 2025 llega en un momento especialmente complejo. El mundo vive tensiones geopolíticas, preocupación por la seguridad energética, cambios tecnológicos acelerados y la necesidad urgente de reducir las emisiones responsables del cambio climático.
En este contexto, el informe ofrece una visión clara de hacia dónde se dirige el sistema energético mundial y cuáles son los grandes desafíos que debemos afrontar como sociedad.
El planeta consume cada vez más electricidad
Uno de los cambios más evidentes que describe el informe es que la electricidad está ganando protagonismo en la vida cotidiana y en la economía global.
Cada vez más actividades dependen directamente de la electricidad: transporte eléctrico, climatización mediante bombas de calor, digitalización, centros de datos o procesos industriales electrificados.
Como resultado, se espera que la demanda mundial de electricidad aumente alrededor de un 40 % antes de 2035.
Este crecimiento tiene varias causas:
-
aumento de la población y del nivel de vida en muchos países
-
mayor uso de aire acondicionado debido al aumento de las temperaturas
-
expansión de los vehículos eléctricos
-
digitalización de la economía y crecimiento de centros de datos
En otras palabras: el mundo será cada vez más eléctrico.
Las energías renovables avanzan con rapidez
El informe también confirma una tendencia que ya se observa desde hace años: las energías renovables son las que más crecen dentro del sistema energético global.
La energía solar y la eólica continúan expandiéndose rápidamente, impulsadas por la caída de costes tecnológicos, el apoyo de políticas públicas y el interés de empresas y consumidores por reducir emisiones.
Según el análisis de la Agencia Internacional de la Energía, en muchos países emergentes las nuevas instalaciones renovables podrían superar los 600 gigavatios anuales hasta 2035.
Este crecimiento es tan significativo que, en varios escenarios analizados por el informe, la demanda mundial de carbón comienza a disminuir gradualmente, especialmente en la generación eléctrica.
Las renovables se consolidan así como uno de los pilares de la transición energética.
Los combustibles fósiles podrían acercarse a su máximo histórico
Una de las conclusiones más comentadas del informe es que el mundo podría estar acercándose al momento en el que la demanda global de combustibles fósiles alcance su punto máximo.
Según los escenarios analizados:
-
la demanda mundial de petróleo y carbón podría alcanzar su pico antes de 2030
-
la demanda de gas natural podría hacerlo alrededor de 2035
Esto no significa que estos combustibles desaparezcan de inmediato. Seguirán teniendo un papel importante durante años, especialmente en sectores industriales difíciles de electrificar o en regiones donde la transición energética avanza más lentamente.
Pero el informe deja claro que la dirección del sistema energético global está cambiando.
Los gases renovables: energía producida a partir de residuos
En este nuevo sistema energético, los gases renovables también empiezan a ganar relevancia.
Aunque el informe no se centra exclusivamente en ellos, sí los incluye dentro del ámbito de la bioenergía, que actualmente es la mayor fuente de energía renovable del mundo cuando se consideran todos sus usos.
Dentro de esta categoría se encuentran tecnologías como:
-
el biogás, producido a partir de residuos orgánicos
-
el biometano, un gas renovable que puede sustituir directamente al gas natural
-
otros combustibles derivados de biomasa.
Una de las ventajas de los gases renovables es que se producen a partir de residuos que ya existen: residuos agrícolas, ganaderos, restos de alimentos, lodos de depuradora o residuos industriales.
En lugar de convertirse en un problema ambiental, estos residuos pueden transformarse en energía útil y fertilizantes orgánicos, contribuyendo al desarrollo de una economía circular.
Además, el biometano tiene una característica muy interesante: puede utilizar las infraestructuras de gas que ya existen, como gasoductos o instalaciones industriales.
Esto significa que puede ayudar a reducir emisiones sin necesidad de transformar completamente el sistema energético actual.
Biogás y biometano: un potencial aún poco aprovechado
La Agencia Internacional de la Energía también ha analizado el potencial global del biogás y del biometano.
Según sus estimaciones, el mundo podría producir cerca de un billón de metros cúbicos equivalentes de gas natural al año a partir de residuos orgánicos sostenibles.
Para entender la magnitud de esta cifra: equivaldría aproximadamente a una cuarta parte del consumo mundial actual de gas natural.
Sin embargo, hoy en día solo se aprovecha una pequeña parte de ese potencial.
Esto significa que los gases renovables podrían jugar un papel cada vez más relevante en el futuro energético, especialmente en sectores donde la electrificación es más difícil.
Más electrificación y más infraestructuras
El crecimiento de las renovables y de la electrificación plantea nuevos retos.
Las redes eléctricas actuales no siempre están preparadas para integrar grandes cantidades de energía solar o eólica, que dependen de las condiciones meteorológicas.
Esto significa que será necesario invertir en:
-
redes eléctricas más robustas
-
sistemas de almacenamiento energético
-
infraestructuras de flexibilidad del sistema
-
interconexiones entre regiones.
La transición energética no consiste únicamente en instalar paneles solares o aerogeneradores. También implica modernizar todo el sistema energético.
Seguridad energética en un mundo incierto
Otro aspecto destacado del informe es que la seguridad energética sigue siendo una preocupación central para los gobiernos.
Las crisis energéticas recientes han demostrado que depender excesivamente de unas pocas fuentes o de unos pocos países proveedores puede generar vulnerabilidades económicas y políticas.
Por eso, el informe subraya la importancia de diversificar las fuentes de energía.
En este contexto, las energías renovables, los gases renovables, la eficiencia energética y la electrificación no solo se consideran herramientas para reducir emisiones. También son estrategias para reforzar la independencia energética de los países.
Los minerales críticos: el nuevo desafío energético
Otro elemento cada vez más importante en la transición energética es el acceso a los llamados minerales críticos.
Tecnologías como las baterías, los paneles solares, los aerogeneradores o los vehículos eléctricos dependen de materiales como:
-
litio
-
cobalto
-
níquel
-
tierras raras.
El informe advierte que el suministro de estos minerales se está convirtiendo en un nuevo factor estratégico dentro de la seguridad energética mundial.
Garantizar cadenas de suministro estables y sostenibles será fundamental para que la transición energética avance al ritmo necesario.
Un sistema energético más diverso
En conjunto, el informe describe un sistema energético que será mucho más diverso que el actual.
Durante décadas, el sistema energético mundial se apoyó principalmente en combustibles fósiles. En el futuro convivirán muchas más fuentes y tecnologías:
-
energía solar y eólica
-
energía nuclear
-
gases renovables
-
hidrógeno
-
almacenamiento energético
-
redes eléctricas inteligentes.
Esta diversidad puede hacer que el sistema energético sea más resiliente y más flexible.
El futuro energético depende de las decisiones de hoy
El World Energy Outlook no intenta predecir el futuro con exactitud. Más bien plantea diferentes escenarios dependiendo de las decisiones políticas, tecnológicas y económicas que se tomen en los próximos años.
Lo que sí deja claro el informe es que las decisiones que se adopten hoy tendrán consecuencias durante décadas.
Invertir en infraestructuras energéticas, impulsar tecnologías limpias, mejorar la eficiencia energética o desarrollar nuevas soluciones como los gases renovables son decisiones que pueden acelerar la transición energética.
Un cambio que ya está en marcha
A pesar de las incertidumbres, el informe transmite una idea clara: el sistema energético mundial ya está cambiando.
Las energías renovables se expanden, la electrificación avanza, los combustibles fósiles podrían acercarse a su pico de demanda y nuevas soluciones energéticas comienzan a ganar protagonismo.
La transición energética no será sencilla ni inmediata. Requerirá inversiones, innovación tecnológica, cooperación internacional y diálogo social.
Pero la dirección parece clara: un sistema energético más diversificado, más electrificado y cada vez más basado en fuentes de energía bajas en carbono.